Todo en Nueva York es salvaje. Hay que moverse deprisa; se tienen historias de amor que llegan a su punto álgido en tres semanas; todo se consume con voracidad, se vive más pero también se envejece antes. Tras el Tribeca Film Festival llega, sin tregua, el World Voices, el festival de literatura fundado por Salman Rusdie.
La pieza da comienzo en plena oscuridad. La edad de Jennifer Monson no se puede precisar, pero las marcadísimas arrugas de su rostro, bajo la fortísima luz directa del foco, anuncian su avance hacia los sesenta años. Tampoco se tiñe las canas, y rompe radicalmente con el pudor a ocultar aquello que pierde su belleza.
Nos convertimos en espectadores de la tensión sexual entre Lewis Carroll y Alicia Liddell, hija de una familia de aristócratas británicos, musa del matemático y fotógrafo. Vivimos la intensidad de ese amor prohibido y morboso, que fue real y grave a finales del siglo XIX, que surgió cuando él tenía 24 años y ella sólo 4.
Una vez más surgirá en este caso el debate sobre hasta qué punto el severo impacto de Sandy tiene o no que ver con el cambio climático causado por el ser humano. Se trata de un debate interesante, pero estéril. Tal vez Sandy ponga el cambio climático en la agenda de la campaña presidencial americana, en la que estaba ausente.