En una manifestación en el mar las pancartas son bien grandes y los gritos son sustituidos por las sirenas de los barcos. En una protesta marinera, el manifiesto se lee a través de la radio que une a los participantes en un todos a una. Así ha sido la que hace se vivió el lunes en el límite de la ría de Muros con el Océano Atlántico.
Que los mares se están vaciando y que los peces convertidos en pescados escasean no es nada nuevo. Pero la batalla de los peces chicos contra los grandes, de los barcos de pesca artesanal frente a mastodónticas factorías industriales sale en menos titulares, y la cuestión: ¿acabaremos comiendo medusas?
La pregunta que muchos de nosotros nos hacemos no es si habrá otra marea negra, sino cuándo y dónde ocurrirá esta vez. Los responsables de la marea negra siguen extrayendo petróleo y transportándolo. Los responsables de la gestión del accidente también continúan detentando responsabilidades políticas y de Gobierno.
No tomar medidas para mitigar el cambio climático acabará por sacarnos del "bucle de tiempo" en el que parecemos instalados para experimentar una nueva serie de acontecimientos. Pero posiblemente para enfrentarnos a una nueva realidad en la que el cambio climático peligroso se habrá propagado, sin control, del Ártico al resto del planeta.