Más de seis millones de españoles en paro, seis de cada diez jóvenes no tienen un puesto de trabajo y el Gobierno, lejos de claudicar en su estrategia de recortes, seguirá cumpliendo, incluso más allá de lo que se le exige, con quienes insisten en mantener viva una política errónea de ajuste del gasto. ¿Cómo no insistir en la necesidad de que el Ejecutivo dé un paso atrás y abra, de una vez por todas, el camino que conduzca a un pacto social y político de Estado que explore las vías de crecimiento y prosperidad en una sociedad condenada a prolongar su frustración y empobrecimiento?
Esto tiene que acabar ya. España es un integrante destacado de la Unión y no puede ser uno de los adalides de la reincidencia en el error. Y si todo lo ocurrido es una oportunidad para terminar con ese coladero de recursos que son los paraísos fiscales dentro del territorio de la UE, pues que se haga con firmeza, y que se haga ya.