Agnieszka Ziółkowska fue la primera niña concebida por fecundación in vitro en Polonia. Eso la convertiría en otro país en una persona de referencia ineludible en cualquier aniversario de este método. Pero en Polonia se ha convertido en los últimos años en uno de los principales caballos de batalla de la Iglesia y los partidos democristianos.
Hace unas semanas nos sorprendió con unas declaraciones en las que afirmaba que los homosexuales deberían sentarse en el parlamento detrás de un muro. Parece mentira que un hombre que puso en juego su vida y pasó sus buenas temporadas en la cárcel por la democracia, tenga un sentido tan bastardo de ésta.