Hace 32 años se tomaron las calles en toda España. Se mostraba así el rechazo al golpe de estado frustrado. Ahora las tomaremos de nuevo, esta vez para rechazar el golpe de estado financiero consumado. El próximo día 23, muchos indignados volveremos a ocupar las calles, fundidos entre todas las mareas.
El 25 de enero se han cumplido dos años de las protestas en la plaza Tahrir de El Cairo, una distancia prudente como para hacer balance. Se perdió el miedo. Ningún poder está seguro porque esas tres fases que dibujó Foucault -rebeldía, rebelión y revolución- pueden volver a activarse cuando menos se lo espera.