Encontrar una forma de cocinar con sentido en una era de consumo descontrolada, de posibilidades infinitas, no es tarea fácil. Escoger una forma de elaborar recetas que conserven la esencia de los alimentos, cada vez más lejos de su propia esencia como materias primas, parece abocado a llenar los huecos vacíos de neveras y armarios.
A veces, paseando a los pies del cerro Ancón, me parece divisar a Graham Greene, tocado con un borsalino y vestido de lino blanco, pajarita y andar pausado. El viejo Graham me hubiera contado bien la historia de ese Panamá que no conozco y que, no hace mucho, tuvo aspiraciones de ser la Suiza del Caribe.
Es un plato tradicional de la cocina japonesa, pero no de mucha antigüedad. Consiste en freír algunos alimentos previamente introducidos en una masa diluida, cuyos ingredientes básicos son la harina y el agua. Una vez fritos, son servidos junto con una salsa, servida en pequeños cuencos donde cada pieza se moja antes de comerse.
Por estas fechas es tradicional comer bacalao. Allá a mediados del siglo XVI, con ocasión del Concilio de Trento, un cura sueco muy listo llamado Olaf Manson se las arregló para convencer a todos a sus colegas de las bondades del bacalao sueco. Como Ikea pero en versión contrarreforma católica y por imposición papal.
El wasabi es una planta familia del repollo, de la que se usa principalmente la raíz, de color verde, que se raya para conseguir ese polvo que se mezcla con salsa de soja para acompañar el sashimi. El mejor wasabi, el wasabi silvestre, crece en lo alto de las montañas, en arroyos poco profundos y protegidos de la luz del sol.
¿Qué os voy a contar del carnaval que no sepáis? Es un fiesta pagana, probablemente heredera de aquellos fiestones que se pegaban los romanos en honor del dios más divertido de todos, Baco. Y ya que a Baco lo que le gustaba, más que nada, era comer y beber, nosotros, obedientes, nos dedicamos a eso en estas fechas.
Estoy en una cafetería donde el camarero me sirve una taza de café por la que pago 1,50 €. No me planteo si es barato o caro, supongo que es una opinión personal, pero me pregunto qué parte de ese 1,50 € percibirá el agricultor que cosechó el café. Con toda seguridad, recibirá muchísimo menos de ese 1,50 € por 1 kg de café.
En esta época, el sanma es abundante en los mercados japoneses, lo que hace que sea muy barato. En la cultura japonesa el respeto por los alimentos de temporada es fundamental, así que durante los meses de setiembre, octubre y noviembre, el sanma es ubicuo en las mesas de los restaurantes y también en las comidas caseras.
La cocina panameña es muy tradicional, basada en las costumbres de su gente, fuertemente influenciada por las tradiciones europeas, asiáticas y, cómo no, norteamericanas. Entre lo más aplaudido está el Sancocho, que se prepara con muslos de pollo, raíces de ñame y otoe, de textura similar a la patata azul, elaborado con perejil, cebolla, cilantro.
Os tengo una receta sencilla pero estupenda, y os quiero explicar unas cuantas cosas antes. En el mundo existen aproximadamente ciento cincuenta mil especies de hongos, se estima que España posee alrededor de unas tres mil, lo que lo convierte en uno de los países más ricos en variedades micológicas.