La inhibición de la gestión por parte de los responsables políticos actuales nos llevará a una externalización de la misma a empresas privadas, uno de cuyos axiomas es ser rentables, ganar dinero. A medida que se vayan externalizando más los servicios, la sanidad será más cara y menos inclusiva. La lista de excluidos será mayor.
Existe voluntad de hacer las cosas mejor. Pero esto no es suficiente sin concreción en hechos. Todos deberíamos ayudar a que fuera así, tanto profesionales como ciudadanos. Proponer ideas y señalar aspectos de mejora siempre será más útil que la mera queja. Porque finalmente la valentía y la integridad no es solo exigible al político, todos los demás también estamos invitados.