En todos los sectores, el mismo proceso: los recortes y desmantelamiento del sistema público se llevan a cabo tras culpabilizar a los profesionales. Allí donde hay posibilidad de convertir las necesidades de los ciudadanos en un negocio -sanidad, educación, justicia, seguridad- se sigue el mismo protocolo.
Mientras buscan el modo de solucionar el lío de Chipre, a los funcionarios europeos les vendría bien recordar constantemente una realidad que, sospecho, no es en absoluto exclusiva de España: pese a toda la alegría que se desprende del descenso de los déficits y de la reducción de los diferenciales de crédito soberano, los ciudadanos todavía no observan una mejora notable en su nivel de vida, actual o futuro. Y cuanto más persista dicha situación, más complicado será encontrar el tipo de reformas políticas necesarias para evitar de manera tajante más años de dificultades económicas.
La tarde del 23-F empezó siendo Grande. El pueblo volvía a tomar la PALABRA. Se anunció el final de la marea y los bomberos, que habían formado un cordón de seguridad, se retiraban. Pareció que les faltara tiempo. Desde del otro lado de la barrera, potentes focos nos señalaban. En tan solo unos minutos, la UIP se hizo presente: chalecos, cascos, escudos.