Al matrimonio King le gustan las puertas. Mucho. La pasada temporada ya abrieron una, y ahora vuelven a hacerlo con otra. Personajes entrando y saliendo, ya sea de casa, del despacho, del bufete Lockhart & Gardner o del juzgado. Y cada vez con más papeles, con más pruebas que los incriminan por errores pasados.
Al contrario que su antecesora Sex in the city (Sexo en Nueva York), las chicas de Girls no tienen suficiente dinero para comprarse zapatos de como mínimo 500 dólares. Si algo lleva caro encima la protagonista y creadora de la serie, Lena Dunham, son los numerosos tatuajes visibles en cada capítulo.
Pocas series pueden presumir de haber salido ilesa de mil batallas como Fringe pero, algún día, como le ocurre a todo buen soldado, tenía que llegar la retirada del frente. Y se ha ido con la cabeza más alta que baja, a pesar de todos los dimes y diretes creativos por los que esta ficción de la factoría de JJ Abrams ha pasado en los dos últimos años.
Es curioso observar cómo los zombies, quienes como todos los animales tienen instinto de supervivencia y buscan alimentos, son los que muestran tener más valores humanos al no agredirse entre ellos. En cambio, de aquellos de quienes se esperaría los últimos valores humanos sólo se observa una descomposición moral.
El pasado viernes 18 de enero Fox emitió en EEUU los dos últimos capítulos de Fringe, al menos en este universo. Era la crónica de una muerte anunciada, pero anticipar no ayuda a superar la pérdida. Lo único que, tal vez, puede servir para sobrellevar el duelo es recordar los grandes aciertos durante las cinco temporadas.
La tercera temporada de la británica Downton Abbey se estrenará al otro lado del charco este mes, razón suficiente para que la hypeen hasta el infinito y más allá pero, aparte, el drama de Julian Fellowes se ha colado de nuevo en las nominaciones a los Globos de Oro gracias a una segunda entrega que levantó mucha polvareda el año pasado.
Los estrenos seriéfilos del año han brillado por su ausencia de calidad. Series como 'Girls' o 'The newsroom' ejemplifican lo ocurrido: hype sin resultados y un intento desesperado por volver a fórmulas obsoletas. Pero no todo ha sido querer lanzar objetos contundentes al televisor este año. Lo más destacable nos lo han dado las viejas conocidas.