Cada vez que alguien dice "no, eso es un insulto", cada vez que alguien dice "soy así", cada vez que alguien cambia de canal, apaga la radio, rompe la página de un periódico o no bota cuando se le insta a que lo haga (recordad el "maricón el que no bote"), se enciende un puntito luminoso en el panel de las microluchas.
Un buen Gobierno es aquel que, entre otras cosas, no se empecina en el error. Y el peor error que puede cometer un Gobierno es ir en contra de la igualdad real y efectiva, y de los medios que ayudan a su consecución, porque de hacerlo estaría incumpliendo el mandato que a todos los poderes públicos dirige el art. 9.2 de la Constitución.
Ya está bien de que la Iglesia opine de todo y sobre todo. Debería manifestarse únicamente sobre asuntos relacionados con su fe y su religión y no inmiscuirse en los asuntos terrenales, que por lo visto tanto le inquietan. Ya está bien de que la Iglesia monopolice los ritos sociales: los matrimonios, los bautizos, los entierros...
El día 20 de octubre es el Día Internacional de acción por la Despatologización de la Transexualidad. Resulta que la OMS sigue empeñada en considerar, que la transexualidad es una enfermedad. Y no lo es. Y considerarlo así solo sirve para contribuir a la discriminación de las personas trans. Y con la discriminación, a la marginación y al sufrimiento.