La cuestión es: intente usted ocultar el motivo de la tenencia de once millones de euros, el pago de unos viajes costosos para toda la familia, la compra de propiedades carísimas y, por decir otra cosa, de dónde saca usted el dinero para vivir 'a cuerpo de Rey' (siendo príncipe). Inténtelo, es imposible.
Cada nuevo medio de comunicación colectiva ha ido cambiando la configuración del espacio público y, por lo tanto, la visibilidad del poder. La visibilidad de la política se multiplica con Internet. Al momento, cualquier atisbo de escándalo corre como la pólvora. Incluso es más fácil que llegue antes a miles de tuits que a los responsables de los partidos políticos o instituciones. Los políticos, en general, parece que no se han dado cuenta de que queda registro de todo lo que hacen.
Aunque el sueldo del presidente del Gobierno sea pequeño comparado con el de otros profesionales, y ridículo en comparación con los ingresos medios de un registrador de la propiedad, los políticos gozan de numerosas mamandurrias que diría Espe: coches oficiales, jugosas dietas libres de impuestos, pensiones vitalicias, etc.
"Son las cosas precisas las que se traducen en nuevas realidades y estamos muy necesitados de ellas", escribía Soledad Gallego-Díaz en El País. El texto que ha propuesto el PP se aleja mucho se esa precisión que reclama la sociedad para que no exista un resquicio que sirva de coladero para quienes pretendan seguir aferrándose al oscurantismo.