Nuestra Europa tiene al frente a un hombre cínico, deshonesto y despectivo, que perjudica los intereses europeos. El presidente de la Comisión, muy aficionado a decir que es amigo de los artistas, es el mismo que ha decidido sacrificar la diversidad cultural en nombre de supuestos intereses comerciales.
La UE se parece a esas muñecas rusas que cuando se abren en su interior van apareciendo otra y otra. La que forma el núcleo esencial, el dúo siamés franco-alemán, acaba de hacer una propuesta: una síntesis de posiciones alejadas para presentar una "contribución sobre cómo reforzar la estabilidad y el crecimiento".
Cada vez es más común, incluso entre las personas más informadas y formadas, afirmar que la UE no es democrática, en un salto cualitativo desde aquel "déficit democrático" que se atribuía hace años y con razón a la construcción europea. Considero que la política de austeridad ha fracasado, pero eso no me lleva a pensar que el Parlamento Europeo, el Consejo o la Comisión no tienen legitimidad democrática.
Hace pocas semanas, durante su intervención a través del teléfono en un programa de la televisión egipcia, el responsable del órgano oficial egipcio encargado de los menores, dijo: "Hay diferencias entre un niño bueno, hijo de buena gente, y un niño delincuente". ¡"Un niño delincuente"! ¿Existe un niño delincuente? Os voy a mencionar algunas secuencias relacionadas con ciertos aspectos de la situación de los niños egipcios.