Mijaíl Kaláshnikov lleva siete décadas acumulando las más altas condecoraciones de Rusia y la Unión Soviética; banderas rojas y estrellas doradas cuajan su pecho, y estatuas han sido elevados en honor de alguien cuyas manos han estrechado las de Putin y Stalin. Parece no haber premio suficiente para el hombre que inventó el rifle de asalto más famoso del mundo.
Excepto por la presencia en los medios de comunicación de algunos acontecimientos extremadamente dolorosos, la violencia de género está siendo condenada al silencio. Este Gobierno no condena, no denuncia, no está presente liderando un mensaje claro y contundente de rechazo frontal a la acción violenta y a quienes la ejercen, tal y como sería necesario.
Vivimos en el lugar y en el momento más seguro de la historia de la humanidad, Europa occidental a comienzos del siglo XXI. Si tenemos la sensación de que el mundo es cada vez más violento, es porque estamos más sensibilizados. En estos tiempos de crisis económica, es una buena ocasión para pensar en los motivos que tenemos para ser profundamente optimistas.