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Los Globos de Oro prefieren Netflix

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Imagen de la serie The Crown, gran vencedora de los Globos de Oro de este año

A pesar de la revolución que ha supuesto la llegada de Netflix, principal impulsora de la era de la Peak TV, transformadora de los hábitos de consumo de millones espectadores y negocio que ha aumentado su número de suscriptores a una velocidad de vértigo, los premios televisivos todavía no habían premiado, a lo grande, a ninguna de sus producciones propias. Ni los Globos de Oro, ni los Emmy. Sí había habido premios a sus intérpretes, como Kevin Spacey y Robin Wright, que ganaron el Globo de Oro a los mejores actor y actriz de drama en 2013, o Uzo Aduba, que se llevó el premio a la mejor secundaria de comedia en los Emmy de 2015. Pero nunca hasta ahora una de sus series había ganado en las prestigiosas categorías de mejor drama o mejor comedia.

Ha sido The Crown, una serie creada por Peter Morgan sobre la vida de Isabel II, la que ha logrado la hazaña. La ficción, sobresaliente en la ambientación y las interpretaciones y en el manejo de la humanidad de sus personajes en el contexto de las argucias políticas, ha logrado construir un espectáculo entre bambalinas verosímil al mismo tiempo que ha enaltecido a sus protagonistas, erigiéndose como una The West Wing monárquica. Se trata de una serie indudablemente inglesa, tanto en el estilo como en, por supuesto, su protagonista, e "invasión británica" seguro que será uno de los titulares más repetidos de estos Globos de Oro (además de The Crown y de su protagonista, Claire Foy, también han ganado tres actores de The Night Manager en una categoría en la que parecía que American Crime Story se lo iba a llevar todo).

La debutante Stranger Things, el gran fenómeno televisivo del pasado año, ha seguido el mismo camino que Juego de Tronos, siendo consecuentemente ignorada y decepcionando a los fans de Winona Ryder.

Pero en realidad, la filia de los Globos de Oro por la ficción británica y en concreto por los dramas de época viene de lejos. Basta recordar que Downton Abbey ha sido premiada en tres ocasiones en los Globos de Oro, mientras que Juego de Tronos sólo ha ganado una vez (y que cada cual opine lo que le parezca ante este dato). Este año la serie basada en las novelas de George R. R. Martin se ha vuelto a quedar sin premio, confirmando una vez más que los Globos de Oro no premian a las series por su popularidad. Al contrario.

La debutante Stranger Things, el gran fenómeno televisivo del pasado año, ha seguido el mismo camino que Juego de Tronos, siendo consecuentemente ignorada y decepcionando a los fans de Winona Ryder. Para muchos, esta era la gran candidata de Netflix para ganar galardones, pero al final ha sido una serie con un impacto más discreto como The Crown la que ha logrado el premio para Ted Sarandos. La otra gran perdedora de la noche ha sido HBO, pues una victoria de Westworld habría servido para dar un espaldarazo a una serie que tiene como objetivo ser la nueva estrella del canal por cable (y suceder en cierta manera a Juego de Tronos). La doble derrota, de la serie y de su protagonista, Evan Rachel Wood, lleva a HBO a cruzar los dedos para que los Emmy vean a la serie del parque temático futurista con mejores ojos. Tampoco The Night Of, que podría haber arrancado algún galardón en la categoría de series limitadas y tv-movies, ha conseguido premios en un momento difícil para HBO, que empezó el año pasado con el fracaso de su gran apuesta, Vinyl, lo que llevó a una crisis interna y el despido de Michael Lombardo, jefe de programación de la última década en un momento de forzada expansión internacional de su servicio de vídeo por demanda (incluido nuestro país) para frenar el avance de Netflix en distintos territorios.

Por si esto fuera poco, una de las grandes rivales de HBO en el mercado del canal por cable estadounidense, FX, ha sido la que se ha llevado los laureles en las otras dos categorías principales: el premio a la mejor serie limitada o tv-movie, que ha sido para American Crime Story, y el premio a la mejor comedia, con la victoria de Atlanta y su creador y protagonista Donald Glover. Esta última, de un marcado carácter biográfico, es el perfecto ejemplo de las virtudes que pueden tener unos premios como los Globos de Oro, que siempre tratan de sorprender con sus premiados y distanciarse de los Emmy. Esta voluntad los había llevado en el pasado a ser los primeros en premiar series como Homeland, The Affair o Transparent, y en esta ocasión han vuelto a acertar reconociendo el trabajo de una comedia de autor que logra hacer algo tan complejo como explicar qué es ser negro en Estados Unidos y además hacerlo con humildad. Sin embargo, en su intento de desmarcarse los Globos de Oro también son capaces de dar premios incomprensibles, como el que se ha llevado Billy Bob Thornton por su papel en Goliath. No sólo está lejos de ser uno de sus mejores trabajos, sino que el actor ya había ganado un galardón por Fargo mientras que otros nominados como Matthew Rhys, de la consistentemente maravillosa The Americans, siguen sin premio.

Toni de la Torre es autor del imprescindible libro Series de Culto (Timun Mas), donde reúne las series más interesantes que ha dado la televisión en los últimos 20 años.