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Trump y la 'twitter política'

19/01/2017 07:23 CET | Actualizado 19/01/2017 07:23 CET

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Donald Trump, presidente electo de los EEUU.

Hace ya años que se viene hablando en círculos académicos de la 'twitter política' o cómo el nuevo perfil del político actual tiene que saber utilizar las redes sociales para movilizar a las masas, generar un sentido de opinión y aproximarse al ciudadano.

En estos últimos años hemos visto cómo los candidatos están utilizando twitter como un medio para difundir sus ideas (Peña, 2011; Moya Sánchez, 2015; Carratalá, 2016; Muro, 2016; López-Meri, 2016; Bustos Díaz, 2016). En la política o pseudopolítica española tenemos a Pablo Iglesias o Íñigo Errejón (Podemos) a Albert Ribera (Ciudadanos), a Alberto Garzón (IU) o a Miguel Ángel Revilla (PRC), que ya desde sus inicios políticos utilizan twitter para llegar a la gran masa social. Cada uno de estos políticos exponen sus ideas de cambio social movilizando a su electorado con mensajes emocionales, e interpelan en forma de discurso continuo sobre las noticias de actualidad. Otros políticos están en una segunda fila, utilizando la red de mensajes de 140 caracteres de forma muy puntual, demostrando que conocen el medio pero que no sienten gran interés.

De estos dos perfiles descritos, Trump sería el perfil del llamado 'twitter político populista', porque ya desde hace muchos años utiliza esta red para difundir mensajes a diario, de una u otra índole. Se parecería más al uso que en España hace (o mejor dicho, hacían) Pablo Iglesias o Íñigo Errejón que al que hace Mariano Rajoy, o incluso Pedro Sánchez. Todo apunta a que Trump no va a dejar de usar este medio de la manera en que lo ha hecho hasta ahora. Y eso indica que va a ser el primer gran mandatario presidente de un país que va a usar este medio de manera primordial para retransmitir sus acciones, ideas y pensamientos de manera rápida, directa y sin miedo.

A Trump nunca le ha temblado la mano a la hora de reescribir en twitter. Son innumerables los tuits que han generado grandes cadenas de respuestas de todo tipo. Y lo seguirá haciendo.

Twitter es una red abierta, donde podemos poner comentarios y cualquiera puede opinar sobre ellos. A Trump nunca le ha temblado la mano a la hora de reescribir en twitter. Son innumerables los tuits que han generado grandes cadenas de respuestas de todo tipo. Y lo seguirá haciendo. Trump se va a convertir en ese primer dirigente capaz de explicar en un tuit una nueva ley estatal y de informar a la población de noticias gubernamental, adelantándose a notas de prensa e incluso a filtraciones en los medios de comunicación habituales.

Y todo esto tiene dos vertientes interesantes en política. Por un lado, demostrará que twitter no es algo a lo que tienen que temer los políticos. Y por otro lado, que exponerse al dialogo con la población no implica deteriorar tu imagen pública. En twitter todo el mundo público tiene lovers y haters (seguidores y detractores). Todo el mundo tiene gente que le apoya, haga lo que haga, y gente que le critica, haga lo que haga. Huir de las críticas infundadas, de las críticas perversas no te hace mejor político, ni más reconocido, ni mejor. Las críticas sin sustento siempre las van a tener todos los perfiles sociales digitales, y no escucharlas no te hace ser mejor político ni te va a aislar de de ellas. Ahora tenemos medios como twitter que te dan la oportunidad de conocerlas y de saber valorar tu estado de opinión pública más allá de las encuestas de opinión del Centro de Investigaciones Sociológico (CIS). Desaprovechar esta oportunidad no te hace conocer mejor la realidad social sobre la que has de contribuir para el buen gobierno. La burbuja del político del siglo XX ya no es un caldo de cultivo propicio para el político del siglo XXI.

Como decíamos, Trump se va a convertir en el primer jefe de estado capaz de usar twitter como medio principal de difusión. Y otra vez nos viene desde EEUU una nueva forma de hacer política. Obama fue el primer jefe de Estado que llegó a dirigir un país gracias a las campañas en redes sociales donde fue capaz de conseguir fondos, movilizar a colectivos y de hacer de las redes sociales un altavoz generoso de su perfil como candidato a la presidencia. Sin su campaña online no hubiera llegado a presidente en el año 2008. Y Trump ha sido capaz de darle una vuelta más a la relación de internet con la política. Ha sido capaz de ser un político twittero que ha llegado a ser presidente de EEUU. Es el primer presidente twittero y va a marcar un antes y un después en el uso de la comunicación política presidente-ciudadano.

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