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No es sólo una crisis humanitaria, es una violación masiva de los derechos humanos

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Recientemente, Europol anunció que 10.000 niños y niñas que entraron en Europa habían "desaparecido". Los medios han empezado a publicar noticias sobre estos niños y niñas, "perdidos" como si se hubiesen desvanecido por arte de magia. Pero la historia real está aún por contarse.

La crisis actual, causada por la gran entrada de personas refugiadas provenientes de Siria, Afganistán e Irak, ha dejado al descubierto la total hipocresía de la Unión Europea. Las políticas y directivas formuladas en Bruselas pierden valor en los Estados Miembros, y cada país se afana en pasar la "patata caliente" de la responsabilidad al país de al lado.

Estos 10.000 niños y niñas no se han esfumado como si de un acto de magia se tratara, sino que los países de la Unión Europea están dejando de proteger sus derechos. Hoy por hoy, no existen mecanismos efectivos para identificar a los menores no acompañados que entran en Europa, o a los que son potenciales víctimas de trata. La falta de acceso al procedimiento de asilo y a otros mecanismos de protección está dejando a miles de niños y niñas en una situación de altísima vulnerabilidad. Ésta no es sólo una crisis humanitaria, hay que llamar a las cosas por su nombre: estamos siendo testigos de una masiva violación de los derechos humanos.

La verdadera historia es que, tanto los países europeos como la propia Unión Europea de forma colectiva, están sistemáticamente vulnerando los derechos fundamentales. Están dejando a hombres, mujeres, niños y niñas ahogarse en el mar o morirse de frío. Muchas mujeres y niñas son víctimas de violencia sexual y no tienen acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva que necesitan; las mujeres embarazadas tampoco tienen acceso a cuidados sanitarios. Los niños y niñas caen en manos de las redes de trata de personas. Estos son derechos humanos básicos que se están vulnerando en Europa, no en Siria, ni en Afganistán, ni en Irak, sino en todos los países miembros de la Unión Europea.

El sistema está roto. La actual crisis no hace más que poner el foco directamente sobre este drama, haciendo imposible ignorarlo. En países como España, las defensoras de los derechos humanos hemos visto cómo un gran número de niñas y niños no acompañados, víctimas de trata y mujeres migrantes, son tratados como criminales y abandonados a su suerte.

Women´s Link Worldwide, la organización que represento, está realizando una investigación que documenta cómo las mujeres víctimas de trata que llegan a España son sistemáticamente separadas de sus hijos menores de edad, en ocasiones por las redes de trata y en otras por parte del Estado, muchas veces para siempre.

Nuestro trabajo es parte de una extensa y rigurosa documentación que han realizado organizaciones de derechos humanos, que demuestra cómo los Estados están fallando en sus obligaciones de proteger los derechos humanos porque no existen mecanismos de control sobre su actuación.

Hoy conocemos la noticia de que 10.000 niñas y niños han "desaparecido" debido a la falta de acceso a los derechos básicos que la Unión Europea se vanagloria de proteger en numerosas directivas, tratados y protocolos nacionales, regionales e internacionales. Ahora que conocemos la historia, ¿cómo nos aseguramos de que los países responsables cumplen con sus obligaciones de proteger los derechos fundamentales de todas las personas que estén en su territorio?