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El odio cainita en la II Guerra Mundial visto por Ralf Rhotmann

30/08/2017 07:19 CEST | Actualizado 30/08/2017 07:19 CEST

Por Marbel Sandoval Ordóñez

Morir en primavera, la novela con la que se inaugura la narrativa de Ralf Rothmann en español (Libros del Asteroide), no es sólo una buena historia sobre los últimos días de la Segunda Guerra Mundial en Alemania, los de una primavera con el olor de la muerte en el aire, sino una novela redonda en la que subyace una pregunta definitiva, hilvanada en la narración melancólica y en primera persona de las primeras cuatro páginas y el epílogo: Finalmente, y después de todo, ¿qué es la vida?...

Para los lectores alemanes, la excusa de la novela es contar sobre aquello que los sobrevivientes, que ya deben ser muy pocos, se han negado a recordar; así lo entiende el escritor, que después de la cuarta página, entra en una narración omnisciente e hilvanada de hechos, uno detrás de otro, que, sin juzgar, explora los sentimientos de un muchacho de diecisiete años enfrentado a los extremos de todo lo que contiene la vida y lleva de manera inexorable hacia la muerte: la barbarie de la guerra, la degradación de las ideas y las personas, las relaciones de familia, la futilidad del poder y la imbecilidad de los fanáticos, contrastados por la sensatez de su protagonista, acendrada en el sobrenombre con el que le conocen, Ata, "tan limpio y escrupuloso como el jabón".

Limpio, como el jabón, inocente, pero no ingenuo, Walter, a quien los sentimientos patrióticos le eran ajenos, completamente ajenos, mientras cercana sí le eran la juventud, la vaquería, la amistad y el amor que comenzaba a conocer, es arrastrado a aquella guerra en la que no tiene ninguna vela, distinta a la obligación de ir a ella solo por ser varón y vivir en un país necesitado de sangre fresca para derramar en los altares de los frentes.

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Una orgía de muerte, en la que Rothmann trata de asir -¿y explicar?- en los hechos encadenados que relata esto que llamamos vida, signada en la cultura de occidente por el mito del hermano que mata al hermano, caínes repetidos en todos los contextos. Tal vez por ello, desde el mismo inicio, el autor, que teje con algunos hilos autobiográficos, sabe que no hay redención posible; sentimiento que atribuye al padre grave y silencioso por el que no puede dejar de sentir admiración y también curiosidad, quizá porque además de la exploración de la guerra y de la vida, la obra es también la búsqueda del padre.

Es del padre que habla el narrador en primera persona y es también al padre, aunque ya muerto, al que busca el protagonista en unos cortos días de permiso. Un padre que se hace presente en las conversaciones y en las cartas, un padre siempre ausente, un padre sin tumba, porque no la encuentran, ni el protagonista en su búsqueda, ni el narrador en el cierre de la novela...

Con un buen ritmo, un lenguaje rico y contenido e imágenes contundentes, Morir en primavera es una novela de desolación –una desolación que subyace a la solidaridad, la amistad y la ternura también presentes–; y de melancolía, la que de manera magistral logra hacer sentir el autor que siembra la sensación de que si no hay redención, tampoco hay expiación para los hermanos que matan a los hermanos; que de sus vidas no queda nada, solo el dolor. Como lo dice su epígrafe: "Los padres comieron las uvas agrias y a los hijos les dio dentera. Ezequiel".

Morir en primavera es la obra de un hombre nacido Schleswig en 1953, crecido en Oberhausen y que vive en Berlín desde 1976. Antes de dedicarse a la escritura, Rothmann trabajó en la construcción y vivió de varios oficios, como cocinero, conductor, impresor y enfermero. Desde los años ochenta, ha publicado libros de poesía, de relatos y novelas. Morir en primavera es su primer libro en español. Sus obras han recibido múltiples galardones, como el premio Wilhelm Raabe, el premio Heinrich Böll, el premio literario de la fundación Konrad Adenauer o el premio Friedrich Hölderlin.

  • Morir en primavera. Ralf Rhotmann. Traducción del alemán de Carles Andreu. Editorial Libros del Asteoride.
  • Ralf Rothmann será distinguido en noviembre con el premio Kleist 2017, uno de los galardones más importantes y de más larga tradición en Alemania. El jurado de la sociedad Heinrich Kleist, en Colonia, ha destacado que "la literatura de Rothmann está marcada por su experiencia autobiográfica en la cuenca del Ruhr, en Berlín; surge de la clase obrera y del barrio, y es magistral en su retrato lacónico de la cotidianidad y sigue una estética de lo humano que surge de una responsabilidad genuinamente cristiana. Ejemplo de ello son novelas como Milch und Kohle (2000), Junges Licht (2004; de próxima aparición en Libros del Asteroide en 2018), Feuer brennt nicht (2009) y su obra más reciente, Morir en primavera (publicada en noviembre de 2016 por Libros del Asteroide). La vívida representación de la guerra en su última novela fue comparada con las pinturas de Goya y la poetología de lo inevitable de Kleist por Beatrice von Matt, crítica del Neue Zürcher Zeitung.

Este artículo fue publicado originalmente en 'W Magazín'