No es objeto de discusión que en un Estado de Derecho, esto es, en el que los poderes del Estado han de someterse al imperio de la ley, es ineludible cumplir la ley. Cuestión distinta es que haya diversidad de opiniones sobre cuándo se incumple, cómo se cumple o cómo han de interpretarse las leyes con carácter general y en relación con el caso concreto.
El Código Penal de 1995 y la Ley Orgánica General Penitenciaria de 1979 prevén la puesta en libertad, condicionada, de las personas presas mayores de 70 años y de los enfermos muy graves con padecimientos incurables, aun cuando no hayan cumplido el requisito temporal para la excarcelación en libertad condicional, que, con carácter general, es haber cumplido las ¾ partes de la condena. Para la aplicación de la ley no deberían hacer falta manifestaciones, presiones o huelgas; ni la aplicación de la ley debería hacerse porque las haya.
Además de sufrir padecimientos graves e incurables, deben concurrir los demás requisitos (estar en tercer grado, buen comportamiento y pronóstico individualizado favorable de reinserción social) y la ausencia de peligrosidad; dicho de otro modo, que no exista un elevado riesgo de delinquir, de causar daño a las personas o a la sociedad. El cual, a tenor de la enfermedad que el miembro de ETA parece sufrir y tras el cese de la actividad armada de ETA, se antoja ínfimo.
No es completamente pacífica la interpretación de los criterios generales sobre cuáles son los padecimientos graves e incurables que dan derecho a disfrutar de la libertad condicional anticipada, pero, conforme a los datos que se conocen por los medios de comunicación y tras el dictamen del preceptivo informe médico actualizado, parece claro que un cáncer en estado avanzado y con metástasis cumple con el requisito legal y con carácter general la concesión de la libertad en estos casos no plantea ningún dilema jurídico.
Hasta aquí la letra de la ley, el esencial aspecto formal. Pero, ¿qué anima y da vida a la ley? En este caso, en primer lugar, el principio de humanidad, el respeto a la dignidad humana. En el estado actual de avance de nuestra cultura jurídica, el consenso normativo que preside la Constitución acepta que es inhumano mantener en prisión, privada de libertad, alejada de su familia y entorno, a una persona con padecimientos graves e incurables; por llevarlo al extremo, aunque la ley no exige tanto, que una persona pase los últimos días, semanas, meses o años de vida en prisión con graves padecimientos; teniendo en cuenta que, además, el medio penitenciario suele tener un efecto en sí nocivo sobre la evolución de muchas enfermedades.
Que el preso en cuestión haya protagonizado actos delictivos humanamente incomprensibles, que no haya demostrado la humanidad que en la aplicación de la ley aflora, no impide la aplicación de una ley expresiva de los principios de humanidad y proporcionalidad de las penas y ofrece un vívido contraste que debería hacer reflexionar a sus autores y a los que de cualquier modo justifican dichos actos.
El ejemplo de las personas que se han ido haciendo conscientes de la inutilidad e injusticia del terrorismo de ETA, lo han expresado públicamente con valentía y coste personal, quieren ser agentes de paz y trabajan por impedir que una memoria injusta perpetúe el mal causado cobra en el marco de estos debates una si cabe mayor significación social.
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No me parece acertada la forma en que usted inicia el artículo: "No es objeto de discusión que en un Estado de Derecho..." , no podemos decir que vivimos en un país libre, seguimos teniendo en él a un grupo armado, peligroso, terrorista, al menos podremos decir algo al respecto ¿no?
Una cosa es la ley (o leyes, usted sabe mucho más que yo de esto), otra la justicia, otra su aplicación, otra su acierto, otra su cumplimiento.
Que las leyes estan mal hechas, si.
Que la justicia en este país (y digo justicia no venganza) no funciona, es verdad.
Que las aplicaciones de las penas son en algunos casos menos severas de lo que deberían, también.
Que hay veces en que se hacen las cosas con suma dejadez, la mayoría de las veces.
Que no todas las penas se cumplen a rajatabla...
No sigo.
Esto no es democracia y así nos va.
Los verdugos y asesinos con derechos, los asesinados y sus familias desamparados, tratados con burla, desprecio.
Vomitivo.
No tengo conocimientos suficientemente profundos de jurisprudencia, así que espero que la decisión haya sido tomada con argumentos más sólidos que los que usted señala, porque, de otro modo, no me extraña lo recurrente de los actos criminales de convictos en régimen de libertad condicional, permisos y demás gaitas, caballero.
Por cierto, díganos: ¿qué dice la ley sobre agotar todos los recursos del condenado para hacer frente a la indemnización a la familia de sus víctimas? ¿necesita también moralina o es suficientemente contundente como para "mirar para otro lado"?
Aprender deberían los abertzales de esto. El sistema no conoce de venganza y sí de aplicación estricta de la ley. Sobran las palabras.
Lo que da vértigo es constatar que a pesar del "supuesto avance" en el discurso de las partes en conflicto, en el fondo , todo sigue igual. En este caso, da igual la persona, sus derechos y el cumplimiento de la ley al margen de ideologías. Lo que resulta evidente es la utilización de un problema cuya solución está amparada y contemplada por la Ley sin matices, para justificar fines políticos.
Siempre es un placer leer tus artículos.
Saludos.
Cabe añadir, que sus prejuicios morales sobre el bien y el mal, no tienen por qué ser compartidos por todos. Por ejemplo un etarra auténtico no considerará de la misma manera que usted "la inutilidad e injusticia del terrorismo de ETA".
Venganza, retribución y protección del poderoso... estos son los verdaderos motivos inspiradores de su justicia. Por eso, bankeros roban millones y pasan sus vacaciones en el caribe mientras el que roba un bocadillo para comer acaba en prisión. Esta justicia permite cerrar los contenedores de basura con candado para que los hambrientos no urgen en la basura en busca de un mendrugo que llevarse a la boca. Ya se sabe, a los mendigos molesta darles y también molesta el no darles. Mierda de justicia, oyes.
Atentamente: Titiriteiro
En otras ocasiones que se ha dado una situación similar, se ha resuelto sin espavientos, silenciosamente, con lo dispuesto en las leyes y de forma inteligente.
Posiblemente en este caso, se han dado intereses políticos, de aquí y de allá, donde ha interesado airearlo, haciéndose eco la prensa y en algún caso haciendo encuestas a sus lectores sobre si "si" o si "no". Sin tener en cuenta el sufrimiento de las personas (de aquí o allá) y el carácter humanitario que ha de imperar en nuestra sociedad.
Penoso