Xabier Etxebarria

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Presión mediática diferencial

Publicado: 04/09/2012 08:12

Mi amigo Eduardo Santos y yo nos hemos puesto a imaginar y...

19 de julio de 2012. Cientos de miles de personas salen a las calles a protestar por los recortes, la política económica y la subida de impuestos. Al día siguiente el Gobierno dice que respeta el derecho de manifestación, pero que hay que hacer lo que hay que hacer y que por lo tanto, mantendrán la actual línea de política económica. Es lo que debe hacerse, es lo más adecuado y es lo que nos demandan desde fuera. No somos autistas. Estamos dentro de un sistema europeo con una moneda única y por tanto debemos ceñirnos a una política común, aunque esto suponga hacer sacrificios evidentes para los ciudadanos.

Asesinatos recientes. Unos cientos de personas solicitan pena de muerte y cadena perpetua para los agresores. El ministro de Justicia no tarda en reaccionar: dice que respeta el derecho de manifestación, pero que hay que hacer lo que hay que hacer y que por lo tanto, mantendrán la actual línea de política penal. Da una rueda de prensa para explicar a los ciudadanos que el país está ligado en materia penal por compromisos internacionales de respeto a los derechos humanos. Y que, por lo tanto, no se puede jugar con conceptos como restablecimiento de la pena de muerte o prisión de por vida, porque vulneran claramente el derecho a la dignidad humana y a no ser sometido a penas o tratos inhumanos o degradantes. Enumera la abundante jurisprudencia en la materia y aclara que cualquier intervención en contra de estos principios por parte del Estado supondría una condena internacional que traería un evidente descrédito hacia la democracia española. "Y esto es algo que no nos podemos permitir en aras de la credibilidad internacional". Añade que es por esa razón que, acatando la reciente sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el Gobierno va a adoptar de forma inmediata las medidas convenientes para hacer inaplicable la denominada "doctrina Parot", dado que su parte entiende que así debe ser, independientemente de las posiciones políticas que se mantengan acerca de cómo abordar el fenómeno terrorista. Asimismo, a la luz de la más reciente sentencia del TEDH sobre los malos tratos a una mujer nigeriana y la inactividad judicial al respecto, anuncia una inmediata reestructuración de la policía, sistemas de supervisión del respeto a los derechos humanos, radicales modificaciones en el sistema de selección y formación en los cuerpos policiales y severas sanciones para los jueces que amparen abusos policiales.

A preguntas de los periodistas el ministro puntualiza que, a pesar de la evidente y asfixiante presión social en tal sentido, el Gobierno se va a mantener firme y no va a realizar modificación alguna en el código penal en el sentido de provocar un endurecimiento generalizado de las penas. "No podemos convertir infracciones leves en delitos", asevera, para luego explicar que esto quebraría el principio de proporcionalidad y la coherencia interna de todo el sistema de castigos. Pone un ejemplo gráfico. "El código penal sirve entre otras cosas para intimidar. Si acabamos penando más gravemente una violación que un homicidio, ni siquiera estamos respetando la jerarquía de derechos fundamentales entre la vida humana y la libertad sexual". Interpela directamente a los periodistas presentes: "Y a ustedes, ¿qué les parece más grave?"

Al día siguiente la prensa recoge con rigor las palabras del ministro y los analistas ponderan gravemente lo acertado de su intervención y la confianza que sus palabras están generando entre nuestros socios comunitarios. La prensa internacional recoge que el Gobierno está resistiendo adecuadamente a la tentación de instaurar un código penal de corte autoritario y claramente punitivista donde el ciudadano y sus derechos no existan más que de manera formal. La plataforma "Otro derecho penal es posible", habitualmente crítica, valora positivamente su actitud.

Opción contraria: El ministro de Justicia se fotografía con los familiares de asesinados y les promete aceptar sus exigencias de modificación de las leyes penales y penitenciarias. El ministro de Economía toma ejemplo y se fotografía con desempleados, desahuciados, embargados y emigrados con el fin de analizar la situación de los mercados, las medidas anticíclicas a adoptar, la evolución del diferencial con el bono alemán, el déficit de la tarifa energética y la consolidación fiscal, prometiéndoles aceptar sus exigencias de modificación de las leyes y políticas económicas.

Ambos ministros dan una rueda de prensa conjunta, muy satisfechos porque ahora escuchan a los directamente afectados por sus políticas: "Los expertos, estudiosos y universitarios no viven las cosas en primera persona, no tienen un criterio experiencial ni comprenden el sentir de la ciudadanía". Se dice que en las tertulias televisivas y radiofónicas y en las columnas de opinión de la prensa ya no se van a incluir las opiniones de catedráticos, analistas bursátiles y premios Nobel de economía, sino directamente las de las víctimas de la crisis, que son las que han de marcar la política económica.

Por otro lado, en la investigación de los delitos el nuevo paradigma es la lucha contra el dopaje y el caso Ángel Mullera. La presunción de inocencia, el principio de lesividad y en general todos los principios del derecho sancionatorio son un incordio, ineficaz para calmar a los periódicos y preservar la marca España; a partir de ahora bastará con que algún periódico diga que alguien ha enviado a alguien un correo electrónico preguntando por algo delictivo. Es indiferente que el correo electrónico haya podido ser obtenido ilegalmente. No es necesario que el delito se haya cometido, ni que se haya intentado, ni haber dado positivo, ni que se le hayan encontrado sustancias prohibidas, ni transacciones económicas sospechosas, ni resultados deportivos sorprendentes; nada, para sancionar bastará con pensar o fabular con algo delictivo, considerándose agravante escribirlo en un correo electrónico. Pero los delitos, como el dopaje o, en tiempos, el adulterio, solo se castigarán cuando se hagan con notoriedad y escándalo, poniendo en peligro la imagen de los políticos; mientras se haga en la intimidad, si ayuda a extender la marca España por el mundo, se mirará para otro lado.

 

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18:37 de 05/09/2012
Endurecer las penas no solo no sirve para nada, sino que produce el efecto contrario, ¿Para que va a dejar un asesino a los testigos vivos, si va a tener cadena perpetua? por poner también un ejemplo.
Cuantos insultos, amenazas...., que no van a ningún lado, que se vierten en una Junta de vecinos, o en un momento que luego pasa, se juzgarán ahora como delito?. Y los de siempre "de rositas", hablo de los poderosos,.
José Bretón, o quien haya sido, que habrá que probarlo, no han matado a esos niños por la cantidad menor o mayor de pena en el Código Penal, eso es algo que por desgracia seguirá pasando, pero el Estado tiene que estar por encima de eso. Nuevamente estoy de acuerdo con el profesor y su amigo, al dejar todo tan claro.
11:04 de 05/09/2012
A ver si lo he entendido:

" A quien madruga, Dios le ayuda", pero... "No por mucho madrugar, amanece más temprano".

A qué hora ponemos el despertador?
06:26 de 05/09/2012
Vaya reflexión. Pero los parados, los pobres,..., son cada vez mas ciudadanos de tercera.
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Asmodeo
Un mar de dudas
01:14 de 05/09/2012
Ejemplar manera lógica y racional de demostrar la interesada arbitrariedad del gobierno. No hay nada más revolucionario que aplicar la razón implacablemente para poner al descubierto la inconsistencia y el cinismo de los gobernantes. Felicidades.
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JAIME DOMINGO
Metabolizando la utopía
19:27 de 04/09/2012
Te falta un apunte.
El Ministro de Justicia se pasa la Justicia por la axila y promulgará las leyes que crea convenientes para los intereses de su partido.
Apuesto lo que me ha quitado el presidente a que pronto manifestarse será un delito.
http://nirosesnigavines.blogspot.com.es
http://soyteleoperador.blogspot.com.es
11:28 de 04/09/2012
No sé si no entiendo o no quiero entender lo que quiere decir el autor del artículo. A mí me parece que la asimetría de los ejemplos no da para sustentar una posición inmovilista ni tampoco para criticarla. Ni tampoco sirve para ejemplificar cuándo y por qué se ha de ser flexible ante la presión de la opinión pública. A veces creo que no sólo no hacemos las preguntas correctas sino que además las hacemos totalmente desordenadas.
08:47 de 04/09/2012
En esta vida, nada es blanco o negro; más bien todo son diferentes grados de grises. De acuerdo con que las leyes -sobre todo las leyes- no deben variar al menor cambio de viento. Pero de ahí a que nuestros políticos y legisladores sean insensibles a la opinión y al sufrimiento de la población va un abismo. Y sobre todo, que la aplicación de las leyes, las sentencias, sean iguales para todos. Actualmente muchos españoles sentimos que la "Justicia" es una tomadura de pelo y que depende de quién seas - Ruiz Mateos, Carlos Dívar, Urdangarín, alto cargo político, Pepito Pérez...- o de con quién te codeas, para que las sentencias prescriban, sean leves o te destrocen la vida.
Por otro lado, en el tema económico, si nuestros políticos no tienen margen de maniobra para actuar debido a nuestras responsabilidades y compromisos internacionales....¿para qué les pagamos tan bien? Pongamos en su puesto a becarios precarios sin derecho a indemnización y sin tarjeta sanitaria. Así ayudamos a cumplir nuestros compromisos presupuestarios.
23:52 de 04/09/2012
Me gusta lo que dices y me gusta también que al igual que Yo, das la cara. Te seguire leyendo.