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¡Cuenta conmigo!

22/01/2017 10:27 CET | Actualizado 22/01/2017 10:27 CET

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Foto: Getty Images.

Nadie sabe más de sus problemas que uno mismo. Es bueno compartirlos, porque nos ayuda a tomar conciencia, pero ¡ojo!, aunque alguien comparta contigo lo que le ocurre, la solución es cosa suya.

Cuando un amigo te habla acerca de las dificultades por las que está pasando en su relación, no lo hace para que le digas si tiene o no tiene que romper con su pareja, ¿qué sabrás tú?.

No te está pidiendo consejo, te está pidiendo que le entiendas, que le escuches y, en el mejor de los casos, si eres realmente un amigo, que le digas "¡cuenta conmigo!"

Cuando un amigo te habla sobre su enfermedad, no lo hace para que le cuentes una tuya, cómo alguien lo supero, lo que te ha dicho una prima que estudia medicina o lo que has visto en Facebook o por televisión. No.

Él vive con esa enfermedad y posiblemente ha visitado más médicos en un año de los que llegarás a conocer en toda tu vida. Cuando te habla de su enfermedad no te está pidiendo consejo, te está pidiendo que le entiendas, que le escuches y en el mejor de los casos, si eres realmente un amigo, que le digas "¡cuenta conmigo!"

Si un amigo te dice que le han despedido, no lo hace para que le expliques cómo hacer un currículum vitae, cómo ser el rey de las entrevistas o para que le cuentes lo bien que le va a tu vecino en su nuevo empleo. No te lo explica para que le digas lo que tiene que hacer. No te está pidiendo consejo.

Te está pidiendo que le entiendas, que le escuches y en el mejor de los casos, si eres realmente un amigo, que le digas "¡cuenta conmigo!"

Cuando un amigo te dice "¿tienes un rato? por qué te quiero contar..." debes ser una oreja no una boca.

Si le quieres ayudar, le puedes preguntar:

¿Cómo te encuentras?

¿Has pensado qué hacer?

Si de verdad eres un amigo, pregunta:

¿En qué te puedo ayudar?

Y dile: "¡Cuenta conmigo!"

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