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Los cuatro muros de tus propósitos

14/09/2015 07:18 CEST | Actualizado 13/09/2016 11:12 CEST

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Imagen: REUTERS

Piensa un momento en todos tus deberías: debería hacer más ejercicio, debería comer de manera saludable, debería estudiar inglés, debería cambiar de trabajo, etc.

¿Por qué no cumples realmente con tus objetivos?

  • No eres capaz de encontrar el tiempo necesario.
  • Te falta motivación.
  • Tienes muchas cosas en el día a día que te quitan energía.
  • Empiezas pero no ves que avances.

Hoy te voy a ayudar a desmontar cada uno de estos cuatro muros:

1. No eres capaz de encontrar el tiempo necesario

Para introducir un nuevo hábito en tu vida es necesario eliminar otro que requiera del mismo tiempo o un tiempo superior. ¿Te ocurre que desde que te levantas hasta que te acuestas estás haciendo cosas?

Lo cierto es que unas son más y otras son menos productivas (las tareas del hogar, ir al trabajo, la siesta, ver la televisión, cuidar a los niños, ir a la compra...). Por lo tanto, si quieres estudiar una hora al día es indispensable que busques actividades que actualmente realizas y que que entre todas sumen ese tiempo. Tienes que cambiar unas tareas por otras.

Te pondré un ejemplo: yo quería incrementar el ejercicio que hago en treinta minutos, y tras pensar un poco, me di cuenta que dedicaba cuarenta y cinco minutos a desplazarme en metro para ir al trabajo.

Después de darle algunas vueltas pensé que si cambiaba el metro por la bicicleta cumplía con mi objetivo, al mismo tiempo que eliminaba una de mis mayores pérdidas de energía. Al hacer la prueba me di cuenta, con sorpresa, de que tardaba menos en bicicleta que en metro, al poder ir directamente y de puerta a puerta sin necesidad de caminar.

2. Te falta motivación

Cuando te falta motivación, suele ser porque te has equivocado en la elección de tu objetivo. Esto siempre pasa cuando asumes como tuyas metas que en realidad no lo son. Por ejemplo: hay que hacer running.

¿Por qué? Porque está de moda. O porque todo el mundo lo hace.

Si lo que te interesa es hacer deporte, piensa que existen infinidad de posibilidades. No hay por qué hacer lo que marcan las tendencias.

Si te gusta correr, corre, y si no, camina, monta en bici, patina, juega al tennis, al pádel.... Haz lo que sea, pero asegúrate de que se trate de algo que te gusta.

Es muy importante cuando quiero introducir un nuevo hábito que éste mejore el anterior (si me he decidido a cambiar el metro por la bicicleta es porque a mí me divierte más ir en bicicleta que en metro. Pero no a todo el mundo le ocurre. Veo a muchas personas en el metro disfrutando de sus novelas, de la música o charlando con amigos).

3. Tienes muchas cosas en el día a día que te quitan energía

Haz una lista con todas las cosas que te molestan. Por ejemplo, hacer parejas de calcetines por la mañana, planchar, coger el metro, esa bombilla fundida, la declaración de la renta pendiente de hacer.... No sueles preocuparte por estas pequeñas molestias porque crees que no tienen importancia, pero lo cierto es que suponen una muy importante fuga de energía que te impide realizar otros retos mayores.

Ordénalas poniendo al principio las que puedes solucionar en menos tiempo (primero, las que necesitan menos de una hora).

Ve tachando a medida que cumplas con ellas. Te sentirás mucho mejor.

4. No ves que avances cuando te esfuerzas

Uno de los aspectos más importantes para mantener la motivación consiste en darte cuenta del progreso. Es necesario tener claro tanto el punto de partida como a dónde pretendes llegar.

No está de más anotar junto a la gráfica con tu progresión por qué quieres conseguir cumplir con el objetivo. Si te recuerdas todos los días lo que has conseguido y por qué merece la pena el esfuerzo, te resultará mucho más sencillo continuar con tu propósito.