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Una llamada al (des)orden

07/12/2016 07:16 CET | Actualizado 07/12/2016 07:16 CET

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Foto: EFE

La conversación telefónica de la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen con Donald Trump ha revolucionado Asia, afectando de lleno al principio de Una Sola China, considerado un auténtico tabú. Beijing reaccionó con la protesta formal al uso y tratando de quitar hierro al asunto. La Casa Blanca, por su parte, se apuró a reafirmar las líneas maestras de su política desde 1979, lo cual excluye contactos directos al máximo nivel.

La gran ganadora en este episodio es Tsai Ing-wen. Internamente le refuerza en momentos de muy baja popularidad tanto por las dificultades para sacar adelante sus proyectos de reforma como por su compromiso con el statu quo, que no es del agrado de los independentistas. Por otra parte, toma aire en un momento de creciente asfixia internacional por parte de Beijing ante su negativa a reconocer el llamado Consenso de 1992. La esencia de este consenso es aquel principio de existencia de una sola China en el mundo. Los contactos oficiales con otros países o la participación en organismos internacionales están vetados para Taiwan.

¿Inexperiencia de Donald Trump?

Se ha presentado lo ocurrido como fruto de la inexperiencia de Donald Trump. En este caso, sería un mal menor. Lo llamativo es que en su entorno sobran personas experimentadas (Stephen Yates, Reince Priebus, Edwin Feulner, Peter Navarro) en estas lides. En otro caso, queda por saber si vaticina un cambio de actitud de la Casa Blanca en relación a este tema: ¿apunta a un establecimiento de una comunicación directa al máximo nivel? EEUU ha sido tradicionalmente cauteloso en sus tratos con Taiwan, incluyendo la venta de armas. ¿Significa esto que Trump no se siente vinculado por las convenciones y restricciones pactadas con China? Durante la campaña electoral, Trump se mostró más complaciente con Beijing en temas estratégicos, a diferencia de los comerciales. Su gesto abunda en la incertidumbre.

El mismo día, la Cámara de Representantes de EEUU aprobó las previsiones de defensa para 2017 que incluyen por primera vez una sección sobre los intercambios militares de alto nivel con Taiwan, lo cual cabe interpretar como una apuesta por el fortalecimiento de los vínculos en este orden. Ese intercambio militar a un nivel superior irritará a China.

Taiwan es casus belli

Taiwan es una cuestión vital para China. Lo sucedido pondrá las cosas cuesta arriba entre China y la Administración Trump desde el primer momento. La reunificación del país no es una cuestión negociable para el Partido Comunista. Taiwan, cedida a Tokio en 1895 al perder la primera guerra sino-japonesa, forma parte del capítulo de humillaciones históricas. Taiwan es uno de los talones de Aquiles de China y, llegado el caso, puede ser motivo de una guerra.

Aunque el ministro Wang Yi aseguró que la conversación telefónica no cambiará el marco general del problema de Taiwan, China considerará esto una provocación en toda regla. Y de alcance histórico. Las relaciones entre ambos lados del Estrecho han estado particularmente tensas en los últimos seis meses. La factura por esta llamada la pasará China.

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