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Lo contrario a ser pequeña

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Ser grande. Ocupar espacio. Sentarme con las piernas estiradas y abiertas, muy abiertas. Poner los brazos detrás de la cabeza mientras estoy en la calle y desplegarme. Mirar arriba en lugar de abajo. Mirar de frente y a los ojos, por mucho tiempo. Sacar las manos escondidas en las mangas del jersey. Dejar la dieta y comer, todo lo que me apetezca. Mirar a los ojos de quienes me miran comer. Hablar alto, reír a carcajadas y sin taparme la boca. JA, JA, JAAA.

Meter tijera a la falda tubo y hacer dos rajas largas, sacar las piernas por ellas y caminar dando grandes pasos. Correr. Correr dando zancadas. Galopar. Llegar lejos. Volar. Que no puedan atraparme. Tirar las fajas, sacar tripa, desbordarse, respirar. No entrar en la 38 ni recuperar la línea. Perderla para siempre. Salirse de ella. Pisarla y pintar por fuera.

Sobresalir y brillar. Quitar las capas de maquillaje matificante y de polvos compactos. Si salen brillos, que salgan. Eso es: deslumbrar. Y sudar. Cuando una corre, galopa y vuela, suda. Pelear y luchar. Conseguir lo que una quiere, le pese a quien le pese. Ser pesada, pasar varias veces, insistir y molestar, porque eso también es ocupar.

No estar en segundo plano, enfocarme, ponerme luz, salir a escena. Interpretar el papel principal. No ser el segundo plato, ni el tuyo ni el de nadie. Soy el plato único, el plato fuerte, el plato estrella, el menú principal, la especialidad.

ESCRIBIR EN MAYÚSCULAS, alzar la voz. Hablar más y más veces. Decirlo claro y ya. Esto es lo que hay. Pedir las cosas pero no pedir permiso. No decir tantas veces al día "disculpa" o "lo siento". Coger lo que quieres, ir a por ello. Esto es mío, sin disculpas y sin sentirme culpable. Firmar: aquí estoy yo.

Despeinarme, desobedecer, disgustar. ¿Por qué contentar a todo el mundo? Usar mi derecho a no encajar y desgastarlo. No usar diminutivos: amiguitas, cositas, copitas... Me voy con mis amigotas, hago planazos, me tomo una copaza. No soy una princesita soy una reinaza.

No estar en segundo plano, enfocarme, ponerme luz, salir a escena. Interpretar el papel principal. No ser el segundo plato, ni el tuyo ni el de nadie. Soy el plato único, el plato fuerte, el plato estrella, el menú principal, la especialidad. Sentarme en la primera fila y en la silla más alta. Destacar. Hacer aspavientos, perder las formas, también la compostura. No hacer caligrafía, que mi letra no se entienda. No explicar.

Coger el trozo más grande, pedir primero, empezar antes que los demás. Aburrirme y bostezar. Irme antes que nadie. Salir sin paraguas. Modelar plastilina y hacer un churro. Ponerle título y subirlo a Instagram. Quitarse la vergüenza, que no de corte, ni palo tampoco.

Devolver cosas, a las tiendas, a los amigos y a los y las ex. Esto ya no lo quiero. Ampliar espacio para cosas nuevas, achicar el agua estancada. Vaciar los bolsillos. Pedalear, remar, conducir. Subirse a un estrado, tomar la batuta y dirigir. Llevar las riendas, tener iniciativa, arriesgar. Echar balones fuera, meter goles. Ganar.