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Cinco mentiras que le digo a mi marido (y que fortalecen nuestro matrimonio)

22/06/2017 07:22 CEST | Actualizado 22/06/2017 07:22 CEST

Por Lucy Clarke

Las pequeñas mentiras piadosas que se dicen en los matrimonios son parte de la vida, algo que haríamos bien en fomentar. La verdad puede ser demasiado dolorosa a veces. Con mi marido, mantener la boca cerrada es muchas veces el mejor favor que le puedo hacer. Aquí van cinco mentirijillas que digo a mi marido para mantener un matrimonio fuerte y unido.

1. "Ha sido increíble".

No disfruto tanto del sexo como antes, pero a él le hace feliz creer que es una máquina de sexo incombustible, así que dejo que se lo crea. Para mantener el bienestar del matrimonio, merece la pena soltar unas pocas mentiras piadosas sobre su gran capacidad sexual.

2. "No, no has engordado".

Mi marido se piensa que está tan fino como el día que nos conocimos. Evidentemente, no es así, pero todos tenemos nuestras debilidades. Los dos hemos engordado con los años, algo que es perfectamente normal y con lo que me siento perfectamente a gusto. A él lo quiero tal y como es y me dan igual sus kilos de más.

Yo me estoy esforzando por perder el peso que he ganado durante mi embarazo, pero a mi marido no lo veo muy por la labor. En vez de adelgazar, está siempre buscando que le confirme que no está gordo. ¡Y claro que lo está! Pero se tranquiliza cuando le aseguro que está en su peso ideal, y eso es lo que importa.

3. "Sigues siendo sexy".

Mi marido ya no es el apuesto joven con el que me casé. Puede que otras personas sigan viéndole como el hombre más sexy del planeta, pero yo no, desde luego, y no me siento mal por reconocerlo. Si él lo supiera, sí que le afectaría, pero no tiene sentido que se lo diga. Solo conseguiría herir sus sentimientos.

Las mariposas que tenía en el estómago cuando me miraba han desaparecido casi por completo, pero aun así le quiero profundamente y me gustaría despertarme todas las mañanas a su lado. Así que, por supuesto, le digo que todavía sigue siendo el deseo de cualquier mujer del mundo. Sería cruel hacer añicos sus ilusiones.

4. "Me ha encantado tu regalo".

A mi marido no se le da demasiado bien comprar regalos. Es más, no recuerdo ni un solo regalo que no haya sido decepcionante y cutre.

De todos modos, la intención es lo que cuenta. Mi marido le ha dedicado tiempo y esfuerzo a cada uno de los regalos que me ha hecho, por muy desencaminado que esté, y eso es lo que hace que todos sean importantes, lo que más aprecio.

5. "Me encanta cómo cocinas".

Para nada. Lo que cocino yo sabe mucho mejor (y tiene mejor pinta). Pero cuando cocina él, significa que yo me libro, y esa es una de las cosas que valoro en mi vida. Para mí, cualquier cosa que pueda ahorrarme unos minutos es un tesoro, aunque sepa a ajo crudo y me haga parecer una finalista de MasterChef en comparación.

A veces mentir es mucho mejor que decir toda la verdad, pero solo con pequeñas cosas. Sobra decir que no apruebo nada que sea más perverso que lo que he explicado arriba. Cuando veo sonreír a mi marido, me digo que ha merecido la pena cada una de las pequeñas mentiras piadosas que le he dicho. Creo que todas guardamos pequeños secretos que es mejor no desvelar. Y estoy segura de que ellos también lo hacen.

Este post fue publicado originalmente en YourTango, apareció posteriormente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.