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Tras el atentado de Westminster, los londinenses deben condenar la islamofobia

24/03/2017 13:04 CET | Actualizado 24/03/2017 14:00 CET
AFP
Flores para las víctimas del atentado de Londres, entre las que se puede leer: "No tenemos miedo". AFP PHOTO / CHRIS J RATCLIFFE

Era cuestión de tiempo que Londres fuera víctima de un atentado terrorista. Desde las explosiones del 7 de julio de 2005, por culpa de las cuales murieron 52 personas a manos de un grupo de terroristas suicidas que hicieron detonar cuatro bombas en vagones de metro y autobuses, la capital vive en un estado de miedo permanente.

Ese miedo se materializó el miércoles por la tarde, cuando un hombre que llevaba lo que parecía ser un cuchillo de cocina apuñaló a un policía, arrolló a transeúntes inocentes, intentó acceder al Parlamento y acabó con la vida de cuatro personas en el proceso. Posteriormente, los informes hablaban de ataque terrorista hasta que la Policía supo que se trataba de otro tipo de incidente.

Y precisamente por eso subí la guardia.

Y no solo porque me preocupara que se fueran a producir más atentados de forma inminente, sino porque al ser británico y musulmán (practicante o no) te das cuenta de que cuando la palabra "terrorista" aparece en los medios de comunicación, tienes que prepararte para los ataques y los abusos de la gente. El miedo y la ignorancia se manifiestan y se materializan en forma de insultos racistas o islamófobos directos o en forma de sutiles microagresiones, como una mirada seguida de cuchicheos.

Hoy en día sigo recibiendo miradas de preocupación cuando cojo el metro y llevo una mochila grande.

Durante las semanas posteriores al ataque del 7 de julio de 2005, Londres era un lugar aterrador. Recuerdo que en Greenwich un viandante me llamó "apestoso paki terrorista"; por aquel entonces yo tenía 15 años. En el municipio de Lewisham llamaron terrorista a mi hermana, que lleva hijab; a una amiga mía del colegio le arrancaron el hijab de la cabeza un día mientras daba una vuelta por Londres con sus amigas.

Me subí a un autobús con una mochila llena de ropa porque venía de pasar el fin de semana con mis primos. La Policía me vio y me mandó vaciar el contenido de la mochila delante de todos los pasajeros del autobús, que murmuraban entre ellos; otra vez, solo tenía 15 años. Hoy en día sigo recibiendo miradas de preocupación cuando cojo el metro y llevo una mochila grande.

Cuando la gente oye las palabras "terrorista" o "terrorismo", piensa en hombres musulmanes con barba y mujeres musulmanas con hijab.

Que nadie me malinterprete: entiendo la preocupación. Pero con el desfile de titulares sensacionalistas en todos los medios, ser musulmán tras un ataque terrorista es agotador. Y, no nos engañemos, cuando la gente oye las palabras "terrorista" o "terrorismo", piensa en hombres musulmanes con barba y mujeres musulmanas con hijab. Creedme, tengo todo el derecho a tener miedo de coger el transporte público o de salir a la calle tras un atentado terrorista, como estáis en vuestro derecho de tenerme miedo a mí o a la gente que tiene un aspecto parecido al mío.

Cuando acabó la jornada laboral y me iba, tras oír las noticias sobre el atentado de Westminster, mis compañeros se despedían con frases como "llega bien a casa", y muchos de ellos añadían "especialmente tú, Yusuf, ya sabes...". Como era de esperar, el metro estaba lleno de trabajadores que se dirigían a casa, y a eso había que añadirle la incomodidad de un viaje en el que tuve que soportar miradas y comentarios cuando el metro pasó por la estación de Westminster. Permanecí en silencio e intenté no dejar que me afectara; pero me molesta, siempre me molesta.

Durante los próximos días, Londres mantendrá el nivel de alerta y aumentará la presencia policial a lo largo y ancho de la capital. Aunque todos estos esfuerzos se llevarán a cabo con el propósito de reforzar la seguridad, yo y otros como yo tendremos que estar en guardia. El sensacionalismo latente de los medios pretende generar el pánico hacia los musulmanes: según el periódico The Sun, uno de cada cinco musulmanes británicos simpatiza con los yihadistas, así que sé que queda mucha más basura por venir.

Si ves u oyes comentarios islamófobos, por favor, di algo.

Lo único que pido es lo siguiente: si ves u oyes comentarios islamófobos después de lo sucedido en Westminster, por favor, di algo. No seas la típica persona que graba en vídeo a un desconocido despotricando para luego subirlo a Twitter e indignarse. Eso no vale para nada. Pronúnciate y deja claro a todo el mundo que las opiniones de un puñado de ignorantes no representan al resto.

El atentado de Westminster tenía la intención de dividirnos durante un periodo ya de por sí peleón de la historia de nuestro país. Para el resto del mundo, Londres es una ciudad famosa por ser inclusiva, abierta y acogedora para todo el mundo: ahora es el momento de actuar para demostrar que es así.

Este artículo fue publicado originalmente en la edición británica de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.

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