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26/10/2015 07:15 CET | Actualizado 25/10/2016 11:12 CEST

Las 'supermujeres' de Davos pueden mejorar el estado del mundo con diez centavos

supermujeresEstoy convencido que es posible cambiar el mundo con tan solo 10 centavos de dólar por cada taza de café, té y cacao que bebemos en los países desarrollados. El valor compartido no es un acto de caridad. Es un acto de justicia con quienes trabajan arduamente para producir lo que nosotros disfrutamos.

Imagen: ¿Igualdad de género? Realidad al revés, creado por Cornelia Vinzens y Fernando Morales-de la Cruz para ItiMa, el Museo de Arte Itinerante

El 11 de octubre, algunos celebraron el día internacional de la niña. Tristemente, más de mil millones de niñas y mujeres jóvenes no tienen nada que celebrar. No han sido invitadas a compartir la riqueza de oportunidades que todos los seres humanos merecen. Ellas son víctimas de nuestra indiferencia. En el otro lado de esta realidad atroz, está un muy selecto y reducido número de mujeres admirables situadas en cima del mundo, a quienes me atrevo a llamar con gran respeto, las supermujeres de Davos. Ellas no sólo han tenido éxito en un mundo de hombres. Podrían cambiar el rumbo del elitista Foro Economico Mundial, que habla mucho de "mejorar el estado del mundo", para que en realidad se convierta en una task force cambie las cosas con hechos y acciones concretas. Esto a pesar que estas mujeres son la minoría en el Foro de Davos, dominado por una aplastante mayoría del 83% de hombres.

Las supermujeres de Davos son: Angela Merkel, Christine Lagarde, del FMI, Sheryl Sandberg, de Facebook, Malala, Helen Clark, del PNUD, Ana Patricia Botín, del Santander, Melinda Gates, Arianna Huffington, Indra Nooyi, de Pepsi, Meg Whitman, de HP, Mary Barra, de GM, Alyson Smale, del NYT, Gillian Tett, del FT, Anne Richards, de Aberdeen, Winnie Byanyima, de Oxfam, Katharine Viner, del Guardian, Yanet Yellen, de la Reserva Federal, Michelle Obama, Virginia Rometty, de IBM, Marissa Mayer, de Yahoo, Irene Rosenfeld, de Mondelez, Anne Venneman, de Nestlé, Abigail Johnson, de Fidelity Investments, Ellen Kullman, de DuPont, Ruth Porat, de Google, Adena Friedman, de NASDAQ, Marillyn Hewson, de Lockheed Martin, Drew Gilpin-Faust, de Harvard, Amy Chapel, de MICROSOFT, Angela Ahrendts, de Apple, Margaret Chan, de la OMS, Park Geun-hye, de Corea del Sur, Federica Mogherini, de la UE, Anna Wintour, de Vogue, María Bartiromo, de Fox News, Nina Dos Santos y Christiane Amanpour, de CNN, Emma Watson, Angelina Jolie, Moira Forbes, Francine Lacqua, de Bloomberg; Julia Chatterley, Louisa Bojesen y Becky Quick, de CNBC; Rosalind Brewer, de Walmart, Beth Brooke, de EY y Helle Thorning-Schmidt, de Dinamarca, por nombrar algunas de las pocas y muy poderosas mujeres invitadas a Davos.

Hay muchas otras supermujeres en el mundo, la gran mayoría de las cuales no son, ni serán, invitadas al Foro Económico Mundial de Davos.

Como publiqué hace poco "menos de un centavo de dólar por cada taza de café y té consumida en los Estados Unidos, Canadá, Europa y en el resto de las naciones del G-7 ayuda a lograr los objetivos de desarrollo sostenible -ODS-". Lo que significa que menos de un centavo de dolar (0,008 céntimos de euro) por cada taza de café y té bebida por los líderes más poderosos de la economía y la política que pretenden reunirse en Davos para "mejorar el estado del mundo" en realidad tiene un impacto en las zonas rurales donde se produce lo que ellos disfrutan en Davos, en sus empresas y en sus hogares. Lo mismo puede decirse de las bebidas calientes consumidas por los centenares de periodistas que también van a la estación de esquí Suiza cada enero y quienes debieron haber publicado esta escandalosa realidad muchos años antes. Es inaceptable, porque el café, el te y el cacao proceden de zonas rurales muy pobres que reciben beneficios económicos insignificantes de lo que producen para los de Davos.

Hoy en día, menos de una de cada veinte niñas se gradúa de la escuela secundaria en demasiadas regiones donde se cultivan el café, el té o el cacao que beben en el Foro Económico Mundial y que comercializan empresas que participan en él.

Por lo tanto, me atrevo a pedir a todas las supermujeres de Davos y a todos los chicos de buena voluntad del FEM que se comprometan a invertir en las niñas y niños del mundo -en apoyo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible- 10CentavosPorTaza (@10CentsPerCup) de cada café, té y chocolate que ellos y sus familias, sus empleados o subordinados, sus empresas, instituciones o gobiernos consuman o vendan.

No pueden continuar fingiendo que está comprometidos con mejorar el estado del mundo si no creen y practican el verdadero y transparente valor compartido que profesan. Vea cómo Paul Bulcke, CEO de Nestlé, después de hablar de valor compartido en Davos 2015 se niega a responder a mi pregunta frente a Helen Clarck, del PNUD: ¿Cuántos centavos de cada cápsula Nespresso son de valor compartido para los productores de café? Minuto 34:20 de sesión.

Las supermujeres de Davos, con la Fundación Bill y Melinda Gates, podrían supervisar que los 10CéntimosPorTaza (@10CentsPerCup), que sumarían miles de millones de dólares al año, se inviertan en forma focalizada y eficiente para cambiar la triste realidad en las comunidades donde se producen el café, el te y el cacao. Esta singular estrategia de verdadero valor compartido podría reducir la pobreza de manera efectiva y lograría evitar la pérdida de otra generación de niñas. Ayudando a producir más supermujeres como Malala.

Hoy en día, menos de una de cada veinte niñas se gradúa de la escuela secundaria en demasiadas regiones donde se cultivan el café, el té o el cacao que beben en el Foro Económico Mundial y que comercializan empresas que participan en él. Es hora de exigir a esos hombres de Davos que cumplan con el objetivo de "mejorar el estado del mundo" con acciones y hechos concretos. Es hora de verdadero valor compartido en el comercio entre todas las naciones, no de palabras falsas o celebraciones vacías de significado en nombre de las más de mil millones de niñas y mujeres jóvenes que no han sido invitadas aún a tener las oportunidades más básicas que merecen todos los seres humanos. Tengo la certeza de las supermujeres de Davos saben cómo hacer que esto suceda, y lo sabrán ejecutar mucho mejor que yo. Son solamente 10CentavosPorTaza/@10CentsPerCup. Es un monto tan pequeño que incluso Klaus Schwab y la Fundación WEF en Suiza estarían dispuestos a compartir si las supermujeres de Davos se lo exigiesen.

Estoy convencido que es posible cambiar el mundo con tan solo 10 centavos de dólar por cada taza de café, té y cacao que bebemos en los países desarrollados. El valor compartido no es un acto de caridad. Es un acto de justicia con quienes trabajan arduamente para producir lo que nosotros disfrutamos.

¿Que opina usted sobre compartir diez centavos por taza con quienes producen el café, el té y el cacao que usted disfruta para que a las niñas y a los niños de las zonas rurales no les falten las oportunidades básicas? Escríbame si quiere cambiar el mundo. Es fácil: info@cafeforchange.org

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