POLÍTICA
05/06/2012 17:15 CEST | Actualizado 13/06/2012 23:56 CEST

Las Perlas De Juan Roig, Presidente De Mercadona

EFE

Cada vez que habla el presidente de Mercadona, sube el pan. Siempre se reproduce el mismo patrón: los medios recogen las palabras de Juan Roig; las redes sociales, generalmente sulfuradas, las replican, y los ciudadanos acaban debatiendo si tiene o no razón.

"No sé si es necesaria (una intervención) pero el nivel de vida no se corresponde con el nivel de productividad de todos los españoles. O pegamos un cambio o nos van a intervenir", aseguró Roig este lunes durante una entrevista en RNE.

Como es habitual en él, no se quedó allí. Lanzó un nuevo pellizco a la realidad para lamentar que:

España "se ha pasado como país treinta pueblos, incluidos los sindicatos, los empresarios, los bancos, los políticos".

La percepción de Roig, que ocupa el puesto 223 en la lista Forbes de los hombres más ricos del mundo con una fortuna estimada de 4.400 millones de euros, ha empeorado respecto a la que tenía el pasado mes de marzo, cuando se limitó a comentar que “En España nos hemos pasado 20 pueblos”, diez menos que ahora. “Y en la Comunidad Valenciana, 25”, añadió entonces.

En ese guión repetitivo, Twitter pasó a juzgar las declaraciones del empresario. De nuevo el pulgar apuntó hacia abajo.

Incluso se propuso, sin éxito, que el hastag #boicotamercadona se convirtiera en trending topic.

POBRES, RICOS Y AUGURIOS

Poco a poco, perla a perla, las máximas del presidente de Mercadona dan para un volúmen de frases célebres.

“A los pobres les gusta comprar barato y, a los ricos, ahorrar cuando compran”, comentó en 2007.

Obviando que las personas con escasos recursos económicos no es que les “guste”, sino que necesitan comprar barato.

Lo cierto es que muchas de las palabras de Roig han acabado, vistas de forma retrospectiva, convertidas en profecías. Por ejemplo, cuando señaló que 2011 tenía un aspecto positivo: “Será mejor que 2012”. La situación actual no hace más que refrendar sus palabras. ¿Y en 2013? También hay respuesta: "Si no tomamos medidas estaremos peor que en 2012. ¿Se puede estar peor? Sí, pero si los 47 millones de españoles tomamos medidas, nos sobra dinero”.

Y entre augurio y augurio, alguna reflexión retrospectiva con apuntes de darwinismo económico.

“Comparamos la crisis con la Tercera Guerra Mundial, pero sin balas. Hemos pasado de la abundancia a la escasez y los que no se adapten no sobrevivirán”, apuntó en marzo de 2009.

Roig tiene vía libre para decir lo que quiera y cuando quiera. Las cifras que genera su cadena de tiendas de alimentación le sirven de escudo porque es una de las pocas empresas que han conseguido no sólo sobrevivir, sino sacar partido a la crisis. Sólo tres datos: en 2011 Mercadona creó 6.500 nuevos puestos de trabajos fijos, su beneficio se incrementó un 19% y los ingresos aumentaron un 8%. En España quebraron 22.2778 empresas solo el año pasado.

CHINA COMO MODELO

Como empresario, Roig tiene muy claro cuál debe ser el ejemplo a seguir: la cultura del esfuerzo aplicada por los chinos: “Hay un gran comercio en España con gente muy admirable que son los bazares chinos”, comentó este mismo año. Su defensa del modelo surge a raíz de una percepción: los bazares de este estilo vendían cubos y barreños a mitad de precio de los de Mercadona. Conclusión: “En España ya hay 7.000 bazares chinos que nos causan una gran admiración y estamos aprendiendo de ellos”. Su estrategia no pasa por liquidar al contrario, sino por aprovecharse de sus virtudes.

Cultura del esfuerzo y cuidado de los empleados. O, al menos, de eso presume el presidente de Mercadona, quien cifró en sólo un 5% de los 63.500 trabajadores que abandonaron la compañía en 2011. Y, según sus previsiones, la cosa sólo puede ir a mejor:

“En 2015 nadie se irá de Mercadona o muy poca gente se irá de Mercadona. Todos los miembros del comité estamos comprometidos con ese objetivo”, ha prometido.

La clave que utiliza la firma para retener a los empleados consiste en mantener una remuneración que sea, como poco, digna.

“Hoy en Mercadona el sueldo de enganche son 1.050 euros netos al mes. Eso es lo que cobra un trabajador que entra en Mercadona. Y cuando está cuatro años una cajera o un reponedor, el sueldo al mes son 1.400 euros netos. Y además si salen los resultados y cumple con sus objetivos tendrá dos pagas extra que suponen 2.700 euros más. Creemos que nuestro nivel se sueldos está muy bien”, explicó en 2011.

LAS BOLSAS DE PLÁSTICO SIEMPRE SE COBRARON

Además de gestionar una de las empresas más potentes de España, Roig también tiene tiempo de quitarle la venda a sus propios clientes. Cuando la compañía se sumó a la tendencia de las empresas del sector de cobrar las bolsas de plástico, Roig trató de calmar los alterados ánimos asegurando que no importa qué fue primero, si el huevo o la gallina; lo importante es que se haga una tortilla.

“Nos creíamos que las bolsas te las regalaban. Eso es mentira. No se cobraban directamente, pero las bolsas las pagaban unos por otros. Las estábamos cobrando de forma directa o indirecta”.

Dinero, dinero. La principal fuente de inquietud para los 5,5 millones de españoles que están hoy en paro. Incluso para eso el presidente de Mercadona tiene la solución, otra vez tomada de las enseñanzas de Charles Darwin: adaptarse o desaparecer.

“Tenemos que desincentivar el paro. Hay muchísimo trabajo posible. En España nadie recoge la naranja y nadie recoge la fresa y todos son extranjeros y hay que desincentivarlo”, zanjó.

Si Roig fuera ministro de Economía los españoles podrían hacerse una idea de por dónde irían los tiros: todos los festivos se pasarían a lunes (“cada puente nos cuesta 1.200 millones”), se penalizaría el absentismo laboral (propuso que “cada organismo publique el absentismo que tiene” para que “a algunos se les caiga la cara de vergüenza”) y se aplicaría una reforma del mercado de trabajo aún más dura de la que aprobó el Gobierno de Rajoy:

“Lo que hay que favorecer es a los empresarios. Los que crean puestos de trabajo se llaman empresarios. El trabajo y las relaciones laborales están muy acuciadas por la improductividad. Estoy totalmente a favor de la reforma laboral y yo hubiera ido más lejos”, ha defendido.

Hombre de éxito, sin pelos en las lengua y con una muy alta estima de sí mismo -“Qué puedo hacer yo por España es la gran pregunta que todos los españoles debemos hacernos”, apuntó-, ha sido el propio Juan Roig quien ha trazado su resumen vital en apenas tres líneas:

“Yo me siento como hijo de porquero, que era mi padre, que tenía porcateras, y yo soy hijo de porquero y mis hijas son nietas de porquero. Yo lo que trato cada día es de levantarme, trabajar y hacer las cosas mejor. Creo que lo estamos haciendo bien”.