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27/06/2012 19:10 CEST | Actualizado 27/08/2012 11:12 CEST

España-Portugal: La gloria tiene su precio

Reuters

Todo tiene un precio. Llegar a una final de Eurocopa no es una empresa sencilla y los jugadores lo saben. 120 minutos no bastaron para dirimir un vencedor entre España y Portugal. La lotería de los penaltis hizo justicia al mejor fútbol, que esta noche no apareció sobre el césped. Pero 'La Roja' estará de nuevo en una final, la tercera consecutiva.

No fue un partido cómodo para España, castigada por el cansancio físico y la falta de ideas ante un rival que exigió mucho de inicio. Los portugueses adelantaron sus líneas para agobiar a los mediocentros españoles y no permitir una salida clara del balón. Algo debió de intuir Del Bosque, que alineó a Negredo en punta, temeroso del potencial luso en el juego aéreo y con la intención de buscar balones en largo.

España se agobiaba y Portugal se crecía viendo a su rival sin capacidad de reacción. La primera parte transitó entre los intentos de 'La Roja' de recuperar su fútbol y la incapacidad de Portugal de concluir un contragolpe en condiciones. Sólo un par de tiros lejanos por cada equipo fue el peligro de ambas selecciones.

El segundo tiempo trajo consigo más de lo mismo. Por eso, muy pronto, Del Bosque ideó dos cambios fugaces: Cesc por Negredo y Navas por Silva. Agua. El extremo del Sevilla intentaba crear peligro por la derecha, pero Coentrao, irreconocible para cualquier aficionado del Real Madrid, le frenaba constantemente. Entonces, el seleccionador decidió que si no era por una banda, debía de ser por las dos e introdujo a Pedro a poco para terminar el partido.

El efecto llegó, pero en la prórroga. España mejoraba percutiendo por los costados ante el cansancio de los portugueses, empeñados en sorprender al contragolpe. De la mejoría de 'La Roja' partieron un par de ataques con cierto peligro, pero sin el suficiente para romper el empate.

Tocaba ir a los penaltis. En el recuerdo, la tanda que clasificó a España frente a Italia en la Eurocopa de Austria y Suiza en 2008. Entonces fue Cesc el héroe y el destino le tenía preparado el mismo camino hoy. Antes, había que sufrir algo más. Xabi Alonso sorprendía fallando su tiro. Casillas resolvía las dudas despejando el de Moutinho. A cero. Luego llegaron los tantos de Iniesta, Pepe, Piqué y Nani. Empate a dos. Para el séptimo lanzamiento llegó Sergio Ramos, que se quitó los fantasmas del Bayern vistiéndose de Pirlo y marcando 'a lo Panenka'. Cambió el estado de ánimo: Bruno Alves acudió al punto de penalti como quien va a su ejecución, y falló. Entonces fue el momento de Cesc, quien volvió a clasificar a España desde los once metros cuatro años después.

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