ECONOMÍA
06/07/2012 12:41 CEST | Actualizado 06/07/2012 13:20 CEST

Los especuladores arruinan los resultados de la cumbre en solo cinco días

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Son dos: 500 puntos y 7%. Esas dos cifras son, casi como norma ya aceptada, el tope del termómetro que marca la fiebre de las finanzas españolas. Pasadas las 13 horas, alcanzaban 564 y 7,021%. Son la prima de riesgo, la diferencia en el coste de refinanciación entre España y Alemania, y el interés del bono a 10 años, que se toma habitualmente como referencia para medir la salud de las finanzas públicas. Ni la ducha fría de la última cumbre de jefes de Gobierno de la Unión Europea ni la última reunión del Banco Central Europeo han conseguido calmarla. Ambas reuniones se convirtieron, parafraseando a un portavoz de la Comisión Europea, en "paracetamol financiero" contra la desconfianza de los mercados. Muy bien durante unos días, pero una catástrofe cuando se comprueba la fragilidad de las decisiones. En cinco respuestas, te explicamos el porqué.

LA PRIMA SUBE... ¿Y A MI QUÉ?

A usted... y al Gobierno. En una comparecencia posterior a la rueda de prensa del Consejo de Ministros del mes pasado, Soraya Sáenz de Santamaría recordó que la prima "no es lo que el Estado paga por sus bonos a diez años sino cuánto pagan los inversores privados" y que el Estado sólo la acusa cuando emite deuda, por lo que no afecta a los intereses de la deuda. Ese es el principal argumento del Ejecutivo para conservar la calma e incluso para seguir emitiendo. Cuando lo hace, paga siempre más que la vez anterior (el último ejemplo es de este jueves). Pero sigue habiendo demanda, por lo que el problema no es refinanciarse, sino ser capaz de pagar los intereses. Sin embargo, el problema preocupa y mucho.

¿ES SOSTENIBLE?

NO. Es algo que reconoce el Gobierno y las instituciones europeas. Por eso, la Unión Europea trató de tomar medidas efectivas en su última cumbre, del jueves y el viernes pasado. Medidas pretendidamente a corto plazo, y aún por concretar, y otras a medio que relajen las tensiones en los próximos meses y años. Entre ellas está la creación de un supervisor bancario único en Europa, que encarnaría el BCE, y un mecanismo de ayuda directa a la banca desde Europa para evitar casos como el de España, sin dinero para rescatar por su cuenta a sus entidades.

SI LA CUMBRE TOMÓ DECISIONES... ¿POR QUÉ NECESITAMOS AL BCE?

El BCE es como aquél anuncio de tarjetas de crédito. Para las decisiones políticas, el Consejo Europeo. Para implementarlas, el Eurogrupo (los ministros de Economía del euro). Para las grandes declaraciones políticas, el Parlamento Europeo o las grandes capitales. Pero para "todo lo demás", está Fráncfort. El problema reside en que Fráncfort no quiere ser la tarjeta de crédito del euro, sino que se aviene, bajo un fuerte influjo del poder político alemán, a controlar unos precios que apenas suben por el parón del consumo. El BCE puede comprar deuda soberana en los mercados secundarios (es decir, la deuda ya emitida), algo que está previsto que haga el fondo de rescate. Pero no lo hace. El BCE puede anunciar nuevas medidas de apoyo a la banca, pero ha decidido pisar el freno, argumentando que no es su papel, sino el de los Estados.

¿QUÉ PUEDE HACER EL GOBIERNO?

El Gobierno tiene previsto anunciar un nuevo recorte del déficit que, según la agencia Reuters, podría llegar a los 30.000 millones a través de impuestos sobre la energía (ya apuntados por Hacienda), rebaja del sueldo de funcionarios, peajes de autopistas, recortes en el gasto autonómico, adelgazamiento de la administración pública y aumento de la recaudación del IVA. Mariano Rajoy pretende así acercarse al cumplimiento de los objetivos del déficit de este año y mandar una señal clara a los mercados. España hará lo que tenga que hacer.

¿LLEGAREMOS VIVOS AL LUNES?

Claro. Hay Eurogrupo y los ministros de Economía del euro tienen que tomar las decisiones necesarias para que el mecanismo europeo de compra de deuda (reformado a nivel político en la última cumbre) esté disponible para cuando Italia o España lo pidan. También se decidirán, previsiblemente, las condiciones del rescate de la banca española.

El viernes pasado, cuando terminó el último cónclave, en Bruselas no había "plan B". "Confiamos en que estas decisiones alimenten poco a poco la confianza, inicien un círculo virtuoso", confiaba una fuente comunitaria. No le faltaban argumentos: la incertidumbre electoral griega se había despejado y España e Italia habían conseguido importantes concesiones de la canciller alemana, Angela Merkel. Pero los mercados no se lo creen. La espiral especulativa parece lejos de cerrarse.

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