Alquilibrix, o el joven que quería ahorrar en libros de texto

Alquilibrix, o el joven que quería ahorrar en libros de texto
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D. Bovenko

Daniel Bovenko es un ejemplo de joven emprendedor con miras solidarias. En el año 2010 fundó una pequeña empresa con sede en Madrid llamada Alquilibrix que está triunfando entre los padres de niños que van al colegio o al instituto. Su propuesta es tan simple como práctica: Bovenko alquila libros de texto de ESO y Bachillerato al 50% de su valor real y con una duración de un año.

A este empresario de tan solo 20 años se le ocurrió la idea al hartarse del elevado precio de los libros de texto y del material escolar que debía pagar cada año en su época de estudiante, algo completamente injusto en su opinión. "Teniendo el cuenta que el gasto es obligatorio, ya que los libros son una herramienta imprescindible para el aprendizaje, y que supone un desembolso medio de 300 euros por hijo, vi la gravedad del problema". España es uno de los pocos países europeos donde el estudiante asume los gastos de los libros, mientras que en otros países, el gobierno cubre parte o la totalidad del importe de los mismos. Además, casi cada año los consumidores se enfrentan a una nueva subida de precios: en el curso 2011-2012, el aumento fue de un 2,9%, según un informe publicado por la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza (ANELE).

Su planteamiento es claro y lógico, pues el éxito del modelo consiste en ofrecer justo lo que necesita su cliente: un libro durante el tiempo que se vaya a usar. Además de alquilar el material al 50% del precio que cuesta, Alquilibrix da la opción de vender los ejemplares que sus propietarios ya no utilizan. "Vendiéndonos libros usados del curso pasado y alquilándolos para el próximo curso, gastar hasta un 90% menos es algo más que real", calcula.

A pesar de ello, hace dos años Bovenko no estaba seguro de si la idea funcionaría en España, pero aún así decidió tirarse a la piscina. Presentó el proyecto a un concurso de becas que realizaba la Universidad Politécnica, donde en ese momento cursaba un máster para emprendedores. Y fue uno de los ganadores, algo que le permitió sacar adelante su empresa. "Es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida", reflexiona.

Su objetivo principal es cambiar el hábito de comprar libros de texto por la opción de alquilarlos, y no solo por el precio, sino también para concienciar a la población de que hay que hacer un uso responsable de los recursos. "Para mi Alquilibrix es mucho más que un negocio, es una respuesta frente a la crisis, mi respuesta".

Y la idea funcionó. Bovenko salió al mercado en 2011 para hacer una primera prueba de contacto,y se encontró con una respuesta mejor de la esperada. Uno de los principales apoyos de este joven fueron las asociaciones de padres de los centros educativos, que acogieron su idea con entusiasmo. Se corrió la voz, y a día de hoy, puede presumir de brindar servicio a más de cien asociaciones en toda España. Las federaciones de familias numerosas también contaron con él, y gracias a todo ello, consiguió recibir algo más de mil pedidos durante la primera temporada. "Y podrían haber sido muchos más si hubiera contado con los recursos necesarios", explica.

LOS DIFÍCILES COMIENZOS

Aún así, los comienzos no fueron fáciles. "Tener una buena idea no lo es todo, convertirla en una empresa nos costó mucho". Su principal escollo fue encontrar capital inicial, que es donde, a juicio de Bovenko, el emprendedor se queda solo. "Los bancos piden avalar un préstamo, y si no hay aval, tu negocio no tiene valor", critica. Pero gracias al esfuerzo de su equipo, de los socios y empleados, que se volcaron con la empresa, lo sacaron adelante. Fue a costa de préstamos personales, de deudas y de horas de trabajo no remuneradas, pero lo hicieron. Gracias al éxito de la primera temporada, todo cambió. Ahora tiene siete personas en plantilla y cinco socios. Han crecido, han creado una red de distribución y proporcionan servicio a toda la península. Todo está listo para el curso 2012-2013. "Disponemos de stock y estamos preparados para procesar decenas de miles de pedidos sin problema", afirma, orgulloso.

Ahora, todas sus fuerzas se concentran en que Alquilibrix prospere, y no solo por razones puramente empresariales, sino también por principios. "Sigo teniendo la ilusión de quitar las restricciones por el precio del material escolar y el poder dar la opción de tener libros a la gente que no puede permitirse pagar unos nuevos". Creo profundamente en que la educación y el aprendizaje son las claves del desarrollo personal y profesional, y quiero que el trabajo de mi equipo dé una oportunidad a la gente que la está buscando".