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16/07/2012 21:31 CEST | Actualizado 16/07/2012 21:31 CEST

Torme, esa pequeña aldea llena de vida

Torme

Torme es un diminuto pueblo a 81 kilómetros de Burgos que tiene unos vecinos con grandes ideas. Solo cuenta con 88 habitantes, pero se niegan a caer en el olvido, como ha ocurrido con tantas otras localidades pequeñas.

Unos 40 vecinos se asociaron hace varios años para organizar actividades y mejorar el pueblo dentro de sus posibilidades, y ya han conseguido muchas cosas. Su último logro consistió en instalar unos columpios para niños y unos aparatos de gimnasia para ancianos en los dos parques con los que cuenta la población. En total les costó unos 500 euros, según Amalia Fernández. Esta vecina de 77 años está orgullosa de su comunidad. "Hacemos muchas cosas, esta semana hemos organizado un concurso de repostería y otro de ganchillo".

Como en todas partes, la crisis ha alcanzado a Torme y el ayuntamiento muchas veces no puede hacerse cargo de las necesidades de sus habitantes. "Nos da lo que puede, y el resto lo ponemos nosotros con una cuota anual de 10 euros anuales", explica Amalia, sin reproches. Dicen que "poquito a poquito se hace el caminito", y Torme es el ejemplo viviente de ello: con su sencillo presupuesto, han puesto nuevo alumbrado en las calles, han instalado una fuente y unas flores en una de sus plazas y organizan todo tipo de actos menores: "En navidades rifamos una cesta, y para hacerla cada vecino pone un producto. Si luego falta algo importante, se compra".

Ahora, todo el pueblo está volcado con las fiestas de San Cosme, que se celebran el 26 de agosto y al que acude mucha gente, aunque cada vez menos "por la crisis", según Amalia. Ya hemos colocado carteles para pedir a los vecinos que ayuden a limpiar, y cuando sean las fiestas haremos, como cada año, un concurso de disfraces por el que no cobramos nada, la asociación ya ha ganado cinco veces seguidas y el premio es una botella de anís o de champán".

El año pasado, Amalia y sus amigas se presentaron vestidas se sevillanas, "con una carroza, hecha de arriba a abajo por nosotros", explica, orgullosa. El disfraz que están preparando para este año es secreto sumarísimo: "No se puede decir, para que no nos copien", confiesa.

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