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10/08/2012 14:03 CEST | Actualizado 10/08/2012 14:11 CEST

Performance en Berlín: esto pasa sin intentas vivir sin nada... si eres artista (FOTOS)

Getty

Empezaron desnudos y en 10 minutos ya tenían ropa. 24 horas después ya estaban completamente instalados. "Ya tenemos tiendas de campaña, un koala [de peluche], pistolas de agua, una pequeña planta, un cartel para que los perros no hagan pipí en esta zona, un montón de conversaciones interesantes y de comida que hemos puesto para repartir con la gente". Habla Penny Harpham sobre sus primeras 24 horas probando a vivir sin nada en pleno Berlín con la única opción de usar lo que ciudadanos anónimos puedan darte. Se trata de una performance (llamada Deliverance) que realiza con otros dos colegas australianos, también residentes en la capital alemana, Kat Henry y William McBride: no pasar frío ni hambre y poder asearse durante 10 días dependerá de lo que decidan otras personas.

Se trata de instalarse en un espacio donde no hay nada y ver qué deparan 240 horas en las que sus alimentos, su ropa y su situación quedan a merced de lo que el público que les visite quiera ofrecerles.

El grupo se instaló en la noche del 5 de agosto completamente desnudos: sin ropa, pero también sin comida, agua o materiales para ponerse a cubierto. Están en un espacio de de unos 30 metros al lado del Platton Kunsthalle, un espacio temporal de arte contemporáneo. En 10 minutos ya hubo quien les ofreció ropa y otro ciudadano se acercó a entregarles una tienda de campaña ante el pronóstico de lluvia. Luego llegaron los plátanos.

"¿QUÉ HACÉIS? ¿DÓNDE SE VA AL BAÑO?"

Suplidas las primeras necesidades básicas, con esta performance han recibido incluso un juguete sexual. Y ahí lo tienen todo puesto: las reglas que se han autoimpuesto en no rechazar nada que les entreguen ni quitar nada que entre en el espacio que han elegido para pasar estos días. Es la segunda vez que repiten esta acción, después de hacerlo en la edición del Festival Fringe de Adelaide (Australia), el pasado marzo.

Las preguntas más frecuentes que les hacen los ciudadanos son: ¿Qué estáis haciendo?, ¿De verdad empezastéis sin nada?, ¿cuando tiempo os llevó tener ropa?, ¿qué necesitáis?, ¿dormis bien? y, por supuesto, ¿dónde vais al baño?. Sobre esto último, aclaran que es la única concesión que se dan para abandonar la zona en la que habitan estos días: van de uno en uno, siguiendo una camino marcado, mirándose a los pies, sin interactuar con nadie ni levantar la vista y tan pronto como van al baño y se lavan las manos dan la vuelta sin mirarse al espejo, seguran. No, no se duchan ni bañan estos días.

En esta galería puedes ver qué cosas han recibido en estos primeros días.