POLÍTICA
07/10/2012 10:57 CEST | Actualizado 07/10/2012 17:17 CEST

Sáenz de Santamaría agradece el papel de la Iglesia para "paliar los efectos de la crisis"

EFE

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha agradecido este sábado el papel que la Iglesia está llevando a cabo "para paliar los efectos de la crisis económica, que tanto están afectando a los sectores menos favorecidos de la población".

En el brindis antes de una cena ofrecida en la Embajada española ante la Santa Sede, adonde ha viajado junto a la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, para asistir al nombramiento de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia Universal, Sáenz de Santamaría ha recordado que la Conferencia Episcopal Española apeló esta misma semana a la "solidaridad ante la gravedad de la crisis", una reflexión "para agradecer y estimular lo que significa la caridad efectiva, la que trasciende de las palabras a los hechos".

"Un mensaje de aliento para el esfuerzo y la serenidad que resultan necesarios para hacer frente a las dificultades sin perder de vista el interés general, el bien común que nos une y la riqueza que nos brinda la diversidad de nuestro país. Una llamada, en definitiva, a la esperanza, a la voluntad de salir adelante, a no ceder al cansancio para volver a empezar en los caminos de nuestra propia historia", ha subrayado ante la delegación española que asistirá este domingo a la misa que se celebrará en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

En su opinión, esta "apelación a nuestras conciencias es precisamente lo que motiva" la conmemoración por la proclamación de San Juan de Ávila, que "viene a reconocer su maestría como predicador, su sabiduría en el estudio y su cercanía a los corazones en la oratoria". "Porque San Juan de Ávila predicaba la Palabra, como él mismo decía, 'leyéndola, hablándola, obrándola'", ha añadido.

ORGULLO ESPAÑOL

Sáenz de Santamaría ha recordado que, con este reconocimiento, San Juan de Ávila se une a otros tres españoles, Santa Teresa de Ávila, San Isidoro de Sevilla y San Juan de la Cruz, lo cual supone, a su parecer, un "legítimo orgullo" para los españoles.

"Conocer y profundizar el pasado de un pueblo a través de sus figuras más excelsas supone afianzar y enriquecer la propia identidad. Reviviendo 'aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa a España', en palabras de Juan Pablo II, nuestro país afrontará los desafíos del futuro con savia vital, con creatividad renovada, con una voluntad compartida y un ánimo común", ha destacado.