INTERNACIONAL
12/03/2013 18:44 CET | Actualizado 12/05/2013 11:12 CEST

Cadena perpetua para el dictador argentino Reynaldo Bignone

AFP

La justicia argentina ha condenado este martes a cadena perpetua a Reynaldo Bignone, último presidente de la dictadura militar (1976-83), por los crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de Campo de Mayo, a las afueras de Buenos Aires.

Junto a Bignone han sido condenados también a prisión perpetua los exmilitares Omar Riveros, Luis Sadi, Eduardo Oscar Corrado y Carlos Tomás Macedra.

El tribunal les consideró responsables de los delitos cometidos contra 23 víctimas, entre ellas siete mujeres embarazadas que dieron a luz en la guarnición militar de Campo de Mayo y que permanecen desaparecidas.

IDENTIDAD RESTITUIDA

El tribunal condenó a 15 años de cárcel al exoficial de inteligencia Carlos del Señor Hidalgo Garzón y a 12 años de prisión a su esposa, María Francisca Morillo, por la apropiación de Laura Catalina de Sanctis Ovando, cuya identidad fue restituida en 2008.

Durante la celebración del juicio, Sanctis Ovando acusó a sus apropiadores de "ser cómplices" de la muerte de sus padres, Raúl René de Sanctis y Miryam Ovando. Horas antes de conocerse la sentencia, esta nieta recuperada por la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo afirmó que la sentencia sería "reparadora" y serviría para "honrar la memoria" de sus progenitores.

Sanctis Ovando fue una de las querellantes, junto a la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo y la Secretaría de Derechos Humanos de Argentina, entre otros, en este juicio oral, el sexto por crímenes de lesa humanidad cometidos en Campo de Mayo.

4.000 DETENIDOS DE FORMA ILEGAL

En Campo de Mayo funcionó uno de los mayores centros clandestinos de detención del régimen de facto y además una maternidad ilegal por la que pasaron varias mujeres secuestradas, actualmente desaparecidas.

Se calcula que por esa dependencia militar pasaron cerca de 4.000 detenidos ilegalmente, que en su mayoría permanecen desaparecidos.

ÚLTIMO DICTADOR

Bignone, el último dictador de Argentina (1982-1983), negoció la transición a la democracia tras firmar una Ley de Amnistía, que fue anulada más tarde, y ordenar la destrucción de toda la documentación sobre detenciones, torturas y asesinatos de desaparecidos.

El exmilitar, de 85 años, ya fue condenado en 2010 y en 2011 a 25 años de prisión por delitos cometidos en Campo de Mayo, mientras que en diciembre pasado sumó su tercera condena al ser sentenciado a 15 años de cárcel por crímenes perpetrados en un centro clandestino de detención que funcionó dentro del hospital público Posadas, en las afueras de Buenos Aires.

En julio pasado recibió otra condena de 15 años de prisión por el robo sistemático de bebés durante la dictadura, histórico proceso en el que el exdictador Jorge Rafael Videla (1976-1981) recibió una sentencia a 50 años de cárcel.

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