INTERNACIONAL
06/06/2013 12:33 CEST | Actualizado 06/06/2013 12:35 CEST

Corea del Norte ofrece al Gobierno surcoreano reiniciar proyectos conjuntos

EFE

Se puede cortar las líneas de comunicación con un país vecino, expulsar a empresarios de ese territorio e incluso poner punto y final a un armisticio acordado años atrás. También se puede dar marcha atrás y cambiar de semblante, y Corea del Norte lo ha hecho. El líder norcoreano, Kim Jong-un, ha tendido la mano a la paz con Seúl.

El régimen de Corea del Norte ofreció este jueves al Ejecutivo surcoreano retomar el diálogo para reiniciar proyectos conjuntos o encuentros entre familias separadas por la guerra, una propuesta conciliadora que Seúl ha aceptado tras meses de amenazas de Pyongyang.

El mensaje, remitido desde la capital norcoreana por el Comité para la Reunificación Pacífica de Corea, supone la señal más apaciguadora por parte del Estado comunista desde su campaña de amenazas contra Corea del Sur y EEUU llevada a cabo entre marzo y abril después de que la ONU sancionara su prueba nuclear de febrero.

Apenas una hora después de transmitirse el documento, el Ministerio de Unificación de Corea del Sur mostró su disposición a aceptar la invitación de Pyongyang.

"El Gobierno surcoreano está considerando la propuesta de manera positiva y espera que las conversaciones puedan generar confianza entre ambas partes", explicó en un comunicado la cartera encargada en Seúl del diálogo y las políticas intercoreanas.

El documento del ministerio añadió que tanto la fecha, el lugar y la agenda de un primer encuentro se anunciarán más adelante.

UN ANUNCIO POR SORPRESA

En su sorpresivo anuncio, Pyongyang se ofreció a volver a la mesa de negociación para tratar de desbloquear proyectos conjuntos como el del complejo industrial de Kaesong o el del recinto turístico del Monte Kumgang, ambos situados en territorio norcoreano.

Durante su campaña de amenazas de hace dos meses el régimen 'juche' cortó las líneas de comunicación con Séul, dio por roto el armisticio que puso fin a la Guerra de Corea y expulsó a los empresarios surcoreanos del polígono de Kaesong.

Por su parte, el personal surcoreano que trabajaba en el Monte Kumgang fue expulsado en 2008 después de que una turista del Sur muriera por los disparos de soldados norcoreanos.

La nota de Pyongyang añadió que "cuestiones humanitarias como el reencuentro de familias separadas (por la Guerra de Corea) se pueden discutir en las conversaciones, si es necesario".

Desde la histórica cumbre de 2000 entre el entonces presidente surcoreano, Kim Dae-jung, y el exlíder norcoreano, Kim Jong-il, casi 30.000 coreanos, muchos de los cuales llevaban más de cinco décadas sin saber de sus seres queridos, se pudieron reunir mediante encuentros cara a cara o por vídeo.

Sin embargo, debido a los desencuentros entre Seúl y Pyongyang desde noviembre de 2010 no se han vuelto a celebrar reuniones entre familiares a los que el conflicto que enfrentó a las Coreas entre 1950 y 1953 disgregó a un lado y a otro de la zona desmilitarizada que separa ambos países.

Pyongyang también se mostró abierto a celebrar una ceremonia con Seúl para conmemorar el 41 aniversario del comunicado conjunto de 1972, en el que ambos Gobiernos acordaron lograr una reunificación pacífica, y el decimotercero de la declaración pacífica firmada por Kim Jong-il y Kim Dae-jung en la mencionada cumbre de 2000.

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