A principios del siglo XX, después de que se descubriera la presencia de diamante en el desierto de Namibia (África), mineros alemanes se establecieron en la zona, creando una ciudad que se llamó Kolmanskop.
Cuando se acabaron los diamantes se convirtió en una ciudad fantasma. En 1954 ya había sido totalmente abandonada. Estas imágenes muestran la soledad del lugar hoy en día. Una combinación llamativa e inquietante:
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