Jóvenes preparados en paro: "¿Cómo voy a tener experiencia si no me dan la oportunidad?"

Jóvenes preparados en paro: "¿Cómo voy a tener experiencia si no me dan la oportunidad?"

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Marta Mullor, de 21 años, terminó la carrera de Traducción e Interpretación en junio y ya tiene trabajo: buscar trabajo. En este tiempo ha enviado cerca de 15 currículum al día. Son 75 a la semana. Respuestas: ninguna.

Esta ocupación le mantiene activa todo el día, pero no le genera ningún beneficio económico. Por eso, tiene que seguir viviendo con sus padres en Almería. "El año pasado no me podía ni imaginar que iba a seguir viviendo en casa de mis padres. Solicité muchísimas becas para prácticas y pensé que me concederían alguna. Pero han eliminado casi todas", lamenta.

Marta es un caso significativo de una tendencia en ascenso en España: cada vez hay más jóvenes menores de 29 que siguen viviendo en el núcleo familiar, a pesar de que desearían emanciparse, lo que apenas logran un 22%. La curva, según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, se está agudizando desde 2009.

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El testimonio de Marta podría ser el de cualquiera de los cientos de miles de jóvenes españoles en paro. Según datos de la Encuesta de Población Activa de junio (los últimos disponibles), el 56,13% de los menores de 25 años que quieren trabajar no encuentran empleo. De los 5,9 millones de parados contabilizados en España, el 15,6% son menores de 25 años.

Y mantener la ilusión en una situación así es complicado. "Mis padres me dicen que no me desanime, que si no encuentro trabajo no es porque no valga para ello", señala Marta.

En España, tener estudios no garantiza un empleo: el 27,6% de los parados españoles son titulados superiores, según el Sindicato UGT. Muchos jóvenes con una buena formación han optado por redactar dos currículum: uno en el que incluyen todos sus estudios, para los trabajos relacionados con ellos, y otro en el que ocultan parte de su formación, para no “asustar” a un posible empleador de un trabajo menos cualificado.

Es el caso de Ester M., de 24 años y residente en Cáceres. Busca trabajo en tiendas y supermercados, donde intenta “venderse” destacando sus conocimientos de idiomas —inglés, francés y se “defiende” en italiano— e informática. Lo que no cuenta en ese curriculum es que está preparando el doctorado, que tiene un máster y la licenciatura en enfermería.

Estrategias como la de Ester se han triplicado desde 2008, según la empresa de trabajo temporal Adecco. Su presidente, Enrique Sánchez, puntualiza que el problema del desempleo juvenil no es sólo culpa de la crisis: "Estamos formando gran cantidad de universitarios en competencias y habilidades que no son útiles específicamente para las empresas".

"¿CÓMO VOY A TENER EXPERIENCIA?"

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A la tesis que apunta Sánchez hay que añadir otro fenómeno: el de la sobrecualificación -cuando el nivel de instrucción de una persona asalariada supera el requerido por el puesto de trabajo que desempeña-, que afecta a más de la mitad de los jóvenes con trabajo, según el Consejo de la Juventud de España. Lo ha vivido en sus carnes el madrileño Manuel Duque (32 años), licenciado en Ciencias del Trabajo. Ganaba casi el doble como instalador de aire acondicionado que ejerciendo su profesión: ahora busca trabajo, de lo que salga.

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De hecho, 2,5 millones de trabajadores –según datos del sindicato UGT- están empleados en un sector distinto al de su formación académica. Alberto Pérez, de 26 años y residente en Valencia, Técnico en Prevención de Riesgos Laborales, vende material deportivo en un trabajo a media jornada, por el que cobra 350 euros al mes. Se siente impotente. Y estancado. “¿Cómo voy a tener experiencia si no me dan la oportunidad de demostrar mi formación y mis ganas?", se pregunta.

Curiosamente, ante este panorama, apenas un 4% de los jóvenes sin empleo da el paso y se lanza a montar su propio negocio, según el Informe de la Juventud en España 2012. Sí lo hizo Antonio Jiménez (24 años), cuando después de licenciarse en Historia del Arte, y tras cinco meses de búsqueda, no consiguió ni una entrevista de trabajo. “Así que algo tenía que hacer”, dice. Ese “algo” se transformó en un bar en su barrio de Valladolid, en el centro de España.

Él no tenía "ni un euro", así que sus padres le tuvieron que ayudar económicamente. "Encontrar financiación para montar una empresa en España es imposible. Luego, el papeleo que hay que hacer es tan grande que muchas veces piensas en tirar la toalla", lamenta. La falta de ayudas y la burocracia excesiva son dos de los problemas que estrangulan a los jóvenes emprendedores españoles.

Pero, ¿qué piensa un padre que, después de ver a su hijo hacer la carrera de Historia del Arte, tiene que invertir en un bar? "Que la vida es así. Me gustaría verle trabajar en algo que le llenase más, pero es mejor esto que estar en casa, deprimido y sin nada", explica el padre de Antonio.

¿DESISTIR, ESTUDIAR MÁS O EMIGRAR?

Desalentados ante la falta de oportunidades, muchos jóvenes desaparecen de las estadísticas porque dejan de buscar empleo de manera activa. Algunos optan por seguir estudiando, una alternativa cada vez más difícil si se carece de recursos económicos: las tasas universitarias, por ejemplo en Madrid, han subido entre un 20% y un 30%, mientras que las becas de estudios universitarios han dejado fuera este año a 20.000 estudiantes, según cálculos del PSOE, el principal partido de la oposición, y de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas.

Otra alternativa consiste, sencillamente, en emigrar. Desde que comenzó la crisis, el número de jóvenes españoles que se han ido al extranjero ha aumentado un 41%, según el Instituto Nacional de Estadística. En 2012 se fueron 476.000 personas, de las que 7.808 tenían menos de 29 años.

Alemania, Francia y Reino Unido siguen siendo los destinos principales, pero también Ecuador, que este año ha ofrecido más de 5.000 empleos como profesores a titulados españoles.

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Javier Rincón tiene 27 años y lleva dos en Berlín, como responsable de Analíticas y Optimización de una empresa. Dejó España porque "las condiciones no eran adecuadas", y ahora no piensa en regresar: "Cada vez que vuelvo me llevo sorpresas muy negativas sobre el estado de mi país. Veo un claro declive tanto en cultura, política, economía...".

Hay quienes sostienen que España lleva camino de convertirse en lo que fue Irlanda en los siglos XIX y XX, la nación emigrante por excelencia. Pero tanto los que han comprado billete de ida como los que se quedan, confían en que la recuperación que tímidamente anuncian los políticos sea pronto una realidad: quieren demostrar de qué es capaz la generación mejor formada de la historia española.

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Rodrigo Carretero es Traffic Editor Manager en 'El HuffPost' y trabaja desde Madrid. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid, ha trabajado en 'El Día de Valladolid', en 'El País' y en las radios musicales del grupo Prisa. Puedes contactar con él en rodrigo.carretero@elhuffpost.es