POLÍTICA
14/10/2013 17:30 CEST | Actualizado 14/10/2013 17:30 CEST

Rubalcaba desmantela la Fundación Ideas nueve meses después del escándalo Amy Martin

EFE

El fantasma de Amy Martin ha podido finalmente con el gran laboratorio de propuestas del socialismo español: la Fundación Ideas. El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha anunciado este lunes que se va a llevar a cabo una "reestructuración profunda" de este think tank creado en la época de José Luis Rodríguez Zapatero.

El secretario general de los socialistas ha explicado esta idea a la dirección del partido durante la reunión de la Ejecutiva Federal celebrada en Toledo. Según ha avanzado Pérez Rubalcaba, la parte dedicada a las relaciones internacionales pasará a la Fundación Pablo Iglesias, mientras que las otras dos partes (la de laboratorio de ideas y la de formación) se integrarán en otra fundación, que ahora están definiendo los socialistas y que estará lista "en todo caso" el 1 de enero del año que viene.

Lo que no ha aclarado es la dependencia "orgánica" de esta nueva fundación, que se atribuirá algunas de las áreas de Ideas, que está capitaneada por el exministro de Trabajo Jesús Caldera.

Lo que está abierto, según ha detallado el propio Rubalcaba, es el nombre, la dirección y su estructuración dentro del organigrama del partido. No obstante, ha remarcado que estas tres áreas conectan directamente con las funciones de Jesús Caldera como secretario de Programas, de Elena Valenciano respecto a la política internacional y de Rafael Simancas en la parte de formación del partido.

"UN PROBLEMA DE GESTIÓN"

El propio Rubalcaba ha reconocido que el problema de Ideas ha sido de "gestión". La fundación se vio envuelta en un escándalo político por el pago de artículos a una escritora ficticia, denominada Amy Martin y que resultó haber sido la pareja del entonces director de la entidad, Carlos Mulas.

Rubalcaba ha especificado que, aunque se ha devuelto el dinero, el episodio dejó encima de la mesa un problema de mecanismos de control. Por ello, el PSOE quiere con esta iniciativa imponer un sistema "más controlable" y "controlado" a partir de la distribución de funciones entre fundaciones diferentes.

En este punto, ha hecho hincapié en que se resolvió económicamente, pero políticamente fue "muy malo" para los socialistas.