Jordi Évole, director de 'Salvados': "No creo en la objetividad"

Jordi Évole, director de 'Salvados': "No creo en la objetividad"

laSexta

Jordi Évole ya no es El follonero, aunque reconoce que con Salvados se ha metido en varios jardines. Su programa, a medio camino entre el entretenimiento y el periodismo, vuelve este domingo con su séptima temporada. Será un programa dedicado a los problemas de un barrio de Barcelona y contará con Arturo Pérez Reverte como invitado.

Évole (Cornellá de Llobregat, Barcelona, 1974) ha crecido tanto como su programa. De patearse la calle para Viladecans Televisió a sufrir boicot de anunciantes con su actual programa, pasando por la grada de Andreu Buenafuente. En la última temporada, Salvados registró un 15% de cuota de pantalla de media (3.098.000 espectadores) y fue líder de audiencia en su franja horaria en una cadena que, en lo que va de año, tiene un share del 6%.

Él, que no evita cuestión alguna y se considera "la guindita" de un pastel en el que el trabajo es "100% colectivo", va a lo suyo. "No nos alimentamos de otros programas", dice. Tampoco le gusta que se alimenten de él y le agota que le pregunten con insistencia si es independentista. No es su prioridad, como tampoco lo es ser objetivo.

-¿Por qué temas apostará Salvados en esta nueva temporada?

Ahora estamos muy obsesionados con pisar al máximo la calle. Mientras estábamos grabando el primer programa, la gente se nos acercaba de forma espontánea porque también quiere decir lo suyo. Queremos conectar con lo que realmente le interesa a la gente.

-¿Por qué nuevos temas apostarán?

Un ejemplo de este primer programa: nos hemos ido a Ciutat Meridiana, un barrio a diez minutos del centro de Barcelona. La directora del colegio nos daba una cifra. Ninguna familia podía asumir el gasto que supone el comedor, a pesar de que es la única comida completa que hacen al día los chavales. Todas las familias están becadas y a pesar de eso no llega, porque no cubre lo que tienes que pagar por el comedor.

-¿Más programas en los barrios y menos en las alturas políticas o viajando a otros países?

Habrá un poquito de todo, pero sí es verdad que empezamos con algo que se cuece en el país y sin ningún político. En el tercer programa visitamos a un líder sindical francés de una multinacional que iba a desmantelar la planta que había en un pueblo del norte del país. Hicieron una lucha de 24 meses y han conseguido que no se cierre la empresa y no se despida a nadie. Es algo que ya nos suena a heroicidad, a Asterix en la Galia, resistiendo los envites del sistema.

-Las huelgas en Francia no tienen nada que ver con las españolas. Da la impresión de que España es muy pasiva.

Desde luego, al menos en ese aspecto. Que te hayas tenido que ir a Francia para encontrar un caso así ya lo dice todo. En Ciutat Meridiana nos preguntamos, ¿cómo en un país con nuestras características no peta todo? En el barrio ha surgido una solidaridad de puerta a puerta, vecinal, que está ayudando a aguantar y que no haya un estallido social y a salvarle el culo a la administración.

-La solidaridad entre los ciudadanos está haciendo que esto no ‘pete’.

Así es.

-¿Qué victorias se apunta Salvados?

No sé si son victorias, pero que el juez [José] Castro haya incluido nuestra entrevista a [Jaume] Matas en el sumario del caso Nóos o lo que sucedió en Valencia después del programa de los olvidados del metro [que reactivó las protestas sobre el accidente] te hace pensar que de algo ha servido lo que hacemos.

"QUIERO ENTREVISTAR A JOSÉ MANUEL LARA"

-José Manuel Lara, dueño de laSexta dijo en una entrevista en agosto que que laSexta todavía no es una televisión seria y respetuosa con la derecha. ¿Han llegado presiones?

En absoluto. Nadie nos ha dado ningún tipo de indicación y el programa va a seguir por la misma senda. José Manuel Lara está en todo su derecho de hacer esas declaraciones. No deja de ser su televisión. A nosotros no nos ha llegado ningún tipo de directriz. Con lo que hemos hecho hasta ahora, y nos hemos metido en bastantes jardines, hemos tenido unos directivos que han dado la cara por nosotros. No nos han llegado presiones que a mí me consta que le han llegado a ellos porque supongo que creen en el programa. Es más, una de las entrevistas que me gustaría hacer este año es a José Manuel Lara.

-¿Por qué?

No tanto por ser nuestro jefe, sino por ser un gran empresario de este país, de los que vemos en las fotos cuando los grandes empresarios se reúnen con el rey, de los que representan esa denominada Marca España. Me gustaría que uno de esos grandes empresarios diese la cara en un prime time.

-¿Qué le preguntaría?

Si le gusta Salvados.

-¿Es laSexta una televisión irrespetuosa con la derecha?

Creo que puede haber programas que tienen su línea editorial, que pueden ser sarcásticos. Yo no creo que Salvados sea un programa irrespetuoso con la derecha. Es lo suficientemente transversal como para tener muchos espectadores. A mí me dicen por la calle: “Yo voto al PP y os veo, porque me gusta el tipo de programa que hacéis”.

-¿Qué presión no aceptaría? ¿Ante qué diría “me planto”?

Nuestra obligación es soportar todo tipo de presiones: del que tiene el poder, ya sea porque es el dueño de un medio de comunicación o porque forma parte de las élites o es alguien relevante dentro de la política. Entiendo que presionen y la obligación que tenemos los periodistas es aguantar. Aguantaría presiones de todo tipo.

-¿Resistirían un boicot de anunciantes?

En nuestra tercera emisión hicimos un Salvados por la Iglesia y un grupo ultraconservador, por no decir facha, se dedicó a bombardear a empresas importantísima de este país para que quitaran la publicidad. Lo lograron en cuatro casos. Fueron cuatro anunciantes que dejaron de aparecer en Salvados durante unas semanas. A pesar de ello, la cadena nos mantuvo en la parrilla y nos ofreció su apoyo.

"NO SOY INDEPENDENTISTA. NO PASA NADA"

-Asegura que no es de ninguna patria, pero en su DNI pone que es español. ¿Le gustaría tener un DNI de una Cataluña independiente?

No es mi prioridad en este momento. Me parece que tenemos problemas muchísimo más graves que el territorial, como para andar casi totalmente enredados en ese tema. Me parecen más graves problemas como el de la educación en este país, con la huelga que hoy ha ocupado muchos lugares de España. Me parecen mucho más graves problemas que te encuentras en barrios donde la gente tiene gravísimas dificultades para llegar a final de mes.

-Suena al “no toca” de los políticos.

No, no. Yo digo tranquilamente que no soy independentista. Y no pasa nada. Estoy de acuerdo con que se celebre un referéndum para decidir lo que la gente buenamente quiera decidir. Hay que poder decidir no sólo sobre la independencia, sino sobre otras muchas cosas. Me encantaría también que se decidiese si queremos o no recortes cuando un Gobierno llegó al poder sin llevar eso en su programa electoral. Creo que la incomprensión con la que se vive fuera de Cataluña lo que está pasando aquí retroalimenta los dos extremos. A las dos partes les va bien que el tema siga ahí. Es una cortina de humo fantástica.

-Dice que hay que “dinamitar la aristocracia de la prensa”. ¿A qué se refiere?

Durante un tiempo hemos tenido una parte de la prensa española con una cierta élite (por eso lo de la aristocracia) que estaba un pelín apalancada. En cambio, veo unas redacciones de base con gente muy joven que tiene muchas ganas de pisar la calle, de volver a escuchar lo que dice el ciudadano. Probablemente esa redacción de base esté mucho más cerca de la calle de lo que estuvo esa aristocracia periodística, porque están sufriendo esos problemas y la precariedad enorme del sector. Los redactores tienen tan poco que perder que ya han perdido hasta el miedo.

LA DEMAGOGIA CADA VEZ TIENE MÁS SIGNIFICADOS

-Hay quien acusa a Salvados de ser un programa demagogo, que utiliza argumentos facilones, sesgado. ¿Qué le dice a esos críticos?

La demagogia está teniendo muchas acepciones y significados últimamente. Se está convirtiendo en una palabra polisémica. A veces, demagogia para algunos es que se hable de lo que no quieren que se hable. Cuando dices algo que a otro no le conviene te dice: “¡Eres un demagogo!” [ríe]. Que cada uno opine lo que quiera.

-La información que reciben la tratan con total honestidad.

Nosotros tenemos una línea editorial, por supuesto. Tú puedes enfocar un programa de una u otra manera, pero si luego sales a la calle y la realidad te desmonta el enfoque, tú vas a mostrar lo que te hayas encontrado. No creo en la objetividad, pero sí en la honestidad. Para mí la honestidad es eso: enseñar lo que te encuentras, vaya en contra de quien vaya. Incluso si va en contra de lo que tú pensabas.

-¿Sería Jordi Évole sin haber sido ‘El follonero’?

No. Seguramente sin mi paso por la grada de Buenafuente yo no estaría haciendo ahora lo que hago. Incluso no nos vería mucha gente de la que nos ve. El paso por el mundo del humor y el entretenimiento me ha hecho incorporar elementos a un programa ahora más periodístico. Seguramente diga mucha gente: “¡ahí va, el programa del muchacho que estaba en la grada!”. Pero no todo ha sido el follonero. Antes, en televisiones o radios locales aprendí a patearme la calle.