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29/11/2013 09:59 CET | Actualizado 29/11/2013 09:59 CET

Cometa ISON: los científicos no logran verlo tras acercarse al Sol (VÍDEO)

"Como Ícaro, el cometa ISON podría haber volado demasiado cerca del sol", tuiteaba anoche la NASA. Ante los ojos de aficionados a la astronomía de medio mundo, que siguieron su arriesgado vuelo en directo a través de las redes sociales, el cometa ISON parece haberse desintegrado en su viaje alrededor del astro rey.

Su destino aún no está claro, pero los científicos de la NASA no encontraron rastro suyo tras cruzar la corona solar en sus primeras observaciones. La comunidad científica se dividía entre los que afirmaban que el cometa superaría las altas temperaturas solares y lograría sobrevivir, y los que, como indican los indicios tempranos, creían que se desintegraría al acercarse tanto.

"Sospechamos que el cometa se ha roto y ha muerto", indicó Karl Battams, un científico del Laboratorio de Investigación Naval, quien se unió a una charla de la NASA y Google + desde el Kitt Peak Observatory en Arizona.

C/2012 S1 (ISON), visto por primera vez en septiembre de 2012 por astrónomos rusos, es un cometa especial que procede de la nube de Oort, una burbuja que rodea todo el Sistema Solar y que, se cree, está formada por los restos de la nebulosa que dio lugar al Sol y los planetas hace 4.600 millones de años.

Nada más descubrirse, ISON destacó por su enorme brillo -considerando la gran distancia que le separaba del Sol- y, desde entonces, astrónomos de todo el mundo esperaban divididos que el cometa pase su primera prueba de fuego: el paso por el perihelio, el momento en que se acercara más al Sol.

Aunque los científicos han seguido otros cometas de la nube de Oort, Battams dijo que éste fue el primero que ha podido ser grabado pasando tan cerca del astro rey. "No tenemos idea de cuándo vamos a ver algo tan increíble de nuevo", agregó.

Cuando los cometas pasan lo suficientemente cerca del Sol, su hielo se derrite y el polvo que dejan a su paso da pistas sobre su composición. "Esto nos da la oportunidad de ver y estudiar estos campos magnéticos de una manera que normalmente no podríamos hacer", dijo Alex Young, un físico solar del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA. "La naturaleza nos está dando esta oportunidad única para estudiar estos campos magnéticos", explicó.

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