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21/12/2013 21:44 CET | Actualizado 22/12/2013 13:25 CET

Lotería de Navidad 2013: 7 razones por las que jugamos todos los años

GTRES

Llega la lotería de Navidad y, con ella, las cuentas de la lechera de miles de españoles. El soniquete de los niños de San Ildefonso se ha colado este domingo en casas de toda España... a pesar de que en este sorteo es fácil perder todo lo que se ha jugado: hay un 86% de probabilidades de que "no toque nada" y solo un 0,00001% de ganar el Gordo.

La probabilidad de que toque alguno de los premios es "sólo" del 5%, según explicó a la agencia Efe el profesor de matemática aplicada de la Universidad CEU San Pablo, Miguel Córdoba Bueno.

Además, este año, por primera vez, a los premios que superen los 2.500 euros se les aplicará una retención del 20% en el IRPF. Pero todo eso parece importar poco. Año tras año, las colas en las principales administraciones son habituales y la venta de décimos por Internet se ha disparado en los últimos días.

¿Qué nos lleva a participar en este sorteo si sabemos que es casi imposible que nos toque? Psicólogos y sociólogos explican las principales razones a El Huffington Post.

1-. TODO EL MUNDO JUEGA

Es la pescadilla que se muerde la cola: todo el mundo juega y nadie se quiere quedar fuera del sorteo. "La parte de juego social que tiene esta lotería fomenta el colaborar, compartir y ser solidario. Por ejemplo, al comprar participaciones de un número", explica el psicólogo Antonio Adserá, quien resalta que esta vertiente de la lotería no es en absoluto negativa: "Es una influencia sana que aporta alegría y bienestar".

2-. ¿Y SI LES TOCA A TODOS MENOS A MÍ?

Ese cartel que dice "se vende lotería de Navidad" en la carnicería donde vas casi todos los días, en la pescadería o el décimo que compran los compañeros de la oficina también nos 'obliga' a jugar.

"Es presión social. Es costumbre compartir décimos, y si alguien me compra un décimo, me siento obligado a comprar otro número para esa persona, y si he comprado para él me tendré que quedar yo con uno 'por si toca", explica el psicólogo Carlos Rodríguez Muñoz.

"Ese 'por si toca' también está detrás de comprar el número de la oficina, del restaurante donde vamos a comer, de la carnicería, etc.. porque ¿Y si les toca a todos menos a mi?", añade.

3-. ES UNA TRADICIÓN

El primer sorteo de la lotería de Navidad se celebró el 18 de diciembre de 1812 en Cádiz. El primer Gordo fue para el 03604 en una época en que el precio del billete era de 40 reales y el premio de 8.000 pesos fuertes.

201 años después, el sorteo es una tradición fuertemente implantada en España y ese es otro de los factores que nos conducen a jugar. "Es algo que hemos visto hacer de siempre, y cuando algo se convierte en tradición ya no nos preguntamos los motivos, simplemente lo hacemos", resalta Rodríguez Muñoz.

4-.EL BENEFICIO, MAYOR QUE LAS PÉRDIDAS

Un décimo cuesta 20 euros y, si acaba siendo premiado con el Gordo, su propietario puede embolsarse 400.000 euros. El segundo premio le daría 125.000 y el tercero 50.000. El premio es goloso y nos lleva a arriesgar. Incluso con la llamada 'pedrea' (100 euros al décimo) se recupera la inversión.

"El beneficio que nos pueden reportar las ganancias es menor que lo que dolerán las posibles pérdidas", destaca la socióloga Alba Sánchez Nogareda, quien habla del denominado 'sesgo de disponibilidad', "definido como 'una tendencia a valorar las probabilidades en base a los ejemplos más sencillos que acuden a nuestra mente'. De esta manera, asumimos que tenemos más probabilidades de ganar que de perder".

5-. NO HAY RIESGO DE ADICCIÓN

Los expertos coinciden en que la lotería de Navidad tiene una "función social" y que las ludopatías son más frecuentes en los juegos de azar que tienen premios inmediatos. Por tanto, no existe riesgo significativo de adicción, lo que hace al sorteo más popular aún.

"El gran riesgo de adicción se da en otros juegos como, por ejemplo, las tragaperras, donde la accesibilidad, el bajo coste, la inmediatez de la recompensa, el programa de reforzamiento parcial de razón variable, la ilusión de control y otro sesgos cognitivos pueden favorecer la dependencia al juego y la activación fisiológica", explica Sánchez Nogareda.

6-. OLVIDAMOS LAS SITUACIONES NEGATIVAS

El año pasado no te tocó ni la 'pedrea', pero este ahora vuelves a jugar. ¿Por qué? "El ser humano tiende a olvidar las situaciones negativas, por lo que recordamos más el año que nos tocó una pedrea que el resto de años en los que no nos tocó nada", señala el psicólogo Rodríguez Muñoz.

La socióloga Sánchez Nogareda resalta la importancia que tienen las imágenes de los ganadores del sorteo: "Los organizadores, medios de comunicación, vecinos, etc. nos ensalzan a los ganadores y se olvidan de los millones de personas que han jugado pero han perdido".

Así, pesan más en nuestra mente "las imágenes de alegría y euforia y pierden protagonismo o directamente desechamos a todas esas personas que han perdido".

7-. LA ILUSIÓN DE GANAR

Esas imágenes de los ganadores descorchando el champán refuerzan también nuestra ilusión de ganar.

"Cada año podemos ver por la tele a personas a las que les ha tocado, y en realidad no son muy diferentes de nosotros, con lo cual es fácil identificarnos, y pensar que podríamos ser nosotros, por lo tanto tal vez la próxima vez seamos nosotros", señala Rodríguez Muñoz.