POLÍTICA
28/01/2014 21:48 CET | Actualizado 28/01/2014 21:48 CET

Ojos que no ven... IVA que se siente

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Carmen Barba piensa que ha llegado el momento de renovar sus gafas. Hace ya siete años que no las cambia. "No veo tres en un burro, pero he ido apurando", cuenta un tanto avergonzada en la puerta de una óptica madrileña. Ahora tiene prisa por escoger unas nuevas: "Oí en la radio que van a subir el IVA una barbaridad, así que me las voy a comprar antes".

La temida subida del IVA de las gafas y lentillas del 10 al 21% todavía podría esquivarse. Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la UE obligaba a España a subir el IVA al tipo general a ciertos productos sanitarios acorde con el resto de países europeos. Ha pasado un año desde esa sentencia y España negocia contrarreloj para lograr que gafas y lentillas no se vean afectados por la orden.

"Gafas y lentes de contacto están en la lista de productos que se están analizando", explican fuentes del Ministerio de Hacienda a El Huffington Post. Añaden que Bruselas permite excluir del IVA general bienes y servicios relacionados con los discapacitados y ven ahí cierto margen de maniobra.

Desde Hacienda reconocen que no tienen mucho más tiempo para seguir negociando con las autoridades comunitarias. No quieren, sin embargo, adelantar el nombre de los productos que tendrán que subir próximamente. "Habrá que adaptarse porque estamos condenados por ello. En cuanto se adapte la lista, se hará pública", aseguran, añadiendo que es una posibilidad que gafas y lentillas "se queden en el tipo reducido".

La posible subida al 21% sería un palo para un sector que ha visto cómo desde la crisis el negocio ha ido mermando año tras año.

Ramón Noguera, presidente de la Federación Española de Asociaciones del Sector Óptico (FEDAO), señala que los efectos serían devastadores. "Con una subida al 21% tendríamos un gran retroceso, en puestos de venta y puestos de trabajo, quizá de hasta un 20%", asegura.

Para el presidente de la federación la subida del IVA impuesta por Bruselas sería una penalización para los usuarios de gafas y lentillas. "La visión no es un tema lúdico, es un tema de extrema necesidad", afirma, incidiendo en su importancia en el ámbito laboral, la conducción o la formación de los más jóvenes.

Según datos del Libro Blanco de la Visión elaborado por FEDAO, desde que comenzó la crisis el sector ha caído una media de un 4,5% al año con excepción de 2013, cuando el IVA sobre estos productos subió del 8 al 10%. La facturación cayó un 8,5%.

Desde 2008, la venta de cristales graduadas se ha reducido en un 17,4% y la de monturas ha disminuido en un 28,3%.

Noguera explica que las ópticas han logrado capear el temporal con ofertas muy agresivas, pero ya queda poco margen. "Estamos en el umbral. Si seguimos bajando más no llegaremos a cubrir costes y los márgenes comerciales se han reducido tanto que ya no dan para nada más", advierte.

Las ofertas tratan de atraer a los clientes que cada vez retrasan más el cambio de gafas ya que en España la periodicidad media de renovación de las gafas es de 3,35 años, una de las más bajas de Europa. En Italia, por ejemplo, se cambian cada 1,8 años, en Francia cada 2,4 y en Alemania cada 2,2 años.

LENTILLAS NO TAN DESECHABLES

Pero no solo se aguanta años y años con las mismas gafas. Cada vez más usuarios reutilizan lentes de contacto diarias durante varios días y mensuales durante varios meses.

"Siempre se ha apurado la lentilla muchísimo", reconoce Fernando Frías, óptico optometrista de un establecimiento del centro de Madrid que avisa de que esta práctica es "menos recomendable todavía que la de no renovar las gafas".

"Es como comerte un producto que está caducado. Si la apuras, estás poniendo un producto en tu ojo que no está en las condiciones ideales", señala.

Frías advierte de que el incremento "vendría fatal" tanto a consumidores como a ópticos ya que reduciría aún más el consumo y retrasaría aún más la renovación de estos productos.

Juan Carlos Martínez Moral, Presidente del Consejo General del Colegio de Ópticos Optometristas, coincide en que una consecuencia directa de una subida del IVA al 21% sería la reutilización de productos ópticos con fecha de caducidad.

"Esto conlleva un riesgo sanitario muy grande, si hay unos términos de caducidad se hace por algo. Pero claro, en un país donde un ministro del Gobierno actual alienta al consumo de productos caducados poco se puede hacer", lamenta en referencia al ministro de Agricultura Miguel Arias Cañete.

Martínez Moral incide en que la lentilla con el uso "pierde sus características óptimas" y además de problemas de visión puede acarrear cefaleas o infecciones ya que son productos que están en contacto con la córnea.

Aunque confía en que la subida del tipo impositivo no se lleve por ahora a cabo, el presidente del colectivo de ópticos insiste en el daño que este incremento supondría sobre todo para aquellos con menos recursos. "Lo más terrible es aquellos que no podrán acceder a la corrección óptica porque la situación económica de las familias está al límite. No se le puede meter un recargo de este tipo a temas sanitarios de primera necesidad", advierte.

En los últimos tres años se ha producido un descenso del 25% en las visitas al óptico, según FEDAO. Se estima que hay más de 4 millones de posibles usuarios de equipamientos ópticos en España que no los adquieren, bien por su precaria situación económica o por desconocimiento.

"Concienciar en gastar más en pro de la salud en época de crisis es algo muy difícil. Muchos no toman estas decisiones por falta de información, sino porque no pueden hacer otra cosa...", lamenta Martínez.