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07/02/2014 07:19 CET | Actualizado 07/02/2014 07:19 CET

Sochi 2014: Cinco problemas con los que llegan los Juegos de Invierno

A las 17:15 horas de este viernes comenzarán los Juegos de Invierno 2014 de Sochi, que reunirán, desde hoy hasta el próximo 23 de febrero, a decenas de atletas de 15 disciplinas deportivas.

Sin embargo, al margen de lo meramente deportivo, la realidad es que los Juegos de Invierno llegan rodeados de polémica social, política, económica y hasta medioambiental.

Estos son los cinco grandes problemas con los que arrancan los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi:

1- DERECHOS HUMANOS Y LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Varias ONG han denunciado la falta de libertades y de respeto a los Derechos Fundamentales que existe en Rusia de cara a estos Juegos Olímpicos de Invierno.

Amnistía Internacional, por ejemplo, lleva meses denunciando que los participantes en este evento "no podrán expresar libremente sus opiniones acerca de la religión oficial porque, si lo hacen, podrá considerarse blasfemia y acabarían en prisión".

En los últimos dos años el Gobierno ruso ha endurecido la legislación, de modo que está prohibido usar palabras malsonantes en los medios de comunicación, así como denigrar los símbolos religiosos o publicitar relaciones sexuales no tradicionales.

En julio de 2012, como denuncia Amnistía Internacional, Rusia aprobó la "ley sobre agentes extranjeros", que obliga a las ONGs que reciban financiación extranjera a inscribirse como "organización que desempeña funciones de agente externo". De no hacerlo, son multadas.

El pasado 3 de febrero, Amnistía denunció el arresto de un activista medioambiental en las proximidades de Sochi, acusado de "vandalismo menor" por haber proferido insultos en una parada de autobús. El detenido, Evgeny Vitishko, fue condenado a 15 días de detención administrativa. Vitishko protestaba contra los abusos sobre el medio ambiente cometidos durante la preparación de los Juegos por las autoridades rusas.

También se volvió a tipificar como delitos penales la difamación y la calumnia. Una medida que, según la oposición, sirve para blindar de cualquier crítica a los funcionarios del Gobierno y para coartar aún más la libertad de los periodistas.

Reporteros Sin Fronteras recuerda que estos delitos se habían despenalizado en 2011 y alerta que este tipo de medidas incrementa "el peligro para los periodistas de ser denunciados por artículos críticos". Por otro lado, denuncian que el Ejecutivo ruso elaboró una lista de webs "perniciosas", que pueden ser bloqueadas sin necesidad de orden judicial.

Además, esta ONG indica que, desde el año 2000, en Rusia han sido asesinados un total de 29 periodistas, incluida Ana Politkovskaya, en 2006.

Para suavizar su imagen, Putin aprobó en diciembre una amnistía de presos de la que se beneficiaron, entre otros, las componentes del grupo punk Pussy Riot detenidas en marzo de 2012 por criticar a Putin, y 30 ecologistas del buque Arctic Sunrise de Greenpeace.

2- AMENAZA TERRORISTA

A finales de diciembre de 2013, dos atentados sacudieron la localidad rusa de Volgogrado, dejando 34 muertos y decenas de heridos. Los ataques, perpetrados en una estación de tren y en un autobús, fueron atribuidos a islamistas insurgentes del Cáucaso Norte.

Este grupo, liderado por Doku Umarov, enemigo número uno del Gobierno ruso, animó a realizar ataques "por todos los medios" contra los Juegos de Sochi. Se de la circunstancia de que Sochi es una localidad situada entre el Mar Negro y las montañas del Cáucaso, y a poco menos de 700 kilómetros de Volgogrado, donde tuvieron lugar los atentados. Está, además, muy cerca de las regiones caucásicas habitualmente sacudidas por la violencia.

Además, en los días previos a la inauguración de los Juegos, varios comités olímpicos han recibido cartas amenazando con atentar antes y durante la competición. La última fue recibida por el comité austriaco, al que se amenazaba con secuestrar a la esquiadora Mrlies Schild.

Las autoridades rusas y olímpicas han descartado que exista riesgo alguno. De hecho, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, dijo el pasado día 3 de febrero que la seguridad de los Juegos no le plantea ninguna inquietud. "Todos los datos que tenemos de los organizadores rusos y de su cooperación con los servicios internacionales nos da confianza", aseguró.

Por si acaso, las autoridades de Estados Unidos han advertido a los ciudadanos que quieran viajar a Sochi sobre las potenciales amenazas terroristas durante los Juegos.

Ya sea por la falta de seguridad o por divergencias políticas con Rusia, pero varios mandatarios internacionales han anunciado que no irán a Sochi a apoyar a sus deportistas. Es el caso del presidente de Francia, François Hollande, y del primer ministro del Reino Unido, David Cameron.

3- HOMOFOBIA

Desde junio de 2013, hablar de homosexualidad en Rusia está prohibido. No se trata de ninguna exageración, el Parlamento ruso aprobó por amplísima mayoría una ley que impide informar sobre "relaciones sexuales no tradicionales".

En concreto, el texto sanciona a quienes difundan información para formar "orientaciones sexuales no tradicionales" en los menores así como "presentar como atractivas las relaciones sexuales no tradicionales". Y va a más. Sanciona a quienes difundan "la idea tergiversada de que las orientaciones sexuales tradicionales y no tradicionales tienen igual valor social" y a quienes "impongan información sobre las relaciones sexuales no tradicionales que provoque el interés por estas relaciones".

Las multas van desde los 100 a los 21.000 euros, en función de si se es un sujeto físico, un alto cargo o una entidad jurídica.

Para añadir un grano más de homofobia, el alcalde de Sochi, Anatoli Pajomov, aseguró sin inmutarse que en su ciudad no hay homosexuales pero que los que vinieran serían bien acogidos. Aunque eso sí, con matices:

"Ofreceremos nuestra hospitalidad con todos los que respeten las leyes de la Federación Rusa y no impongan sus hábitos. (...) Nosotros no tenemos homosexuales en nuestra ciudad. (...) No estoy seguro, pero al menos no los conozco".

Ante esta situación, no es extraño que la cantante Cher rechazara la invitación de los organizadores de los Juegos para cantar en la ceremonia de apertura. "Me negué inmediatamente por solidaridad con la comunidad gay de Rusia", declaró a la revista canadiense Maclean's. La cantante tiene una hija que se llamaba Chastity Bono y que se cambió de sexo rebautizándose como Chaz.

Quizá como una provocación, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, decidió enviar a dos delegados olímpicos abiertamente homosexuales: la tenista Billi Jean King, que se unirá a la delegación estadounidense en la ceremonia de apertura; y Caitlin Cahow, jugadora de hockey sobre hielo, que representará a EEUU en la ceremonia de clausura. Ambas se han identificado públicamente como parte de la comunidad LGTB.

Ya durante los Mundiales de Atletismo de Moscú, en agosto de 2013, hubo polémica por la homofobia en Rusia. La saltadora de altura sueca Emma Green, se pintó las uñas con los colores de la bandera gay en apoyo a la comunidad homosexual rusa.

Esto provocó la reacción de Yelena Isinbayeva, campeona del mundo en salto con pértiga, que tildó de "falta de respeto" hacia Rusia lo que hizo Green. Y añadió:

"Tal vez somos diferentes a otros europeos y gente de otros países, pero tenemos una ley que hay que respetar. Si permitimos que (los gays) promuevan y hagan todo eso en la calle estaríamos muy preocupados por nuestro país, porque nos consideramos gente normal. Simplemente vivimos hombres con mujeres y mujeres con hombres. Viene de la historia. Nunca hemos tenido ningún problema ni queremos tenerlo en el futuro. Cuando nosotros viajamos y estamos en otro países, intentamos seguir las leyes que están ahí en vigor. No estamos intentado imponer nuestras leyes en otro lado, simplemente nos limitamos a ser respetuosos".

Después, como suele pasar, Isinbayeva dijo que sus palabras se habían malinterpretado y aseguró que se oponía "a toda discriminación contra los homosexuales".

Algunos, al menos, le echan humor a su crítica a la homofobia rusa, como han hecho en el Instituto canadiense de las Diversidad e Inclusión, que ha elaborado el siguiente vídeo en favor de los derechos de los homosexuales.

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4 - MALTRATO ANIMAL

Quizás en Sochi muchos homosexuales se puedan sentir tratados como perros abandonados. Aunque si fuera así, tendrían que ser directamente exterminados. Porque eso es lo que han ordenado las autoridades de la ciudad: capturar y eliminar a todos los perros abandonados que haya en la ciudad con el fin de que no molesten a los visitantes.

En declaraciones a la agencia Associated Press, Alexei Sorokin, director general de Basya Services, empresa encargada de "capturar y eliminar" a los canes, no dejó claro cómo se matará a los animales.

Sorokin asegura que los perros han causado numerosos problemas, como "mordiscos a niños", y explica cómo se quedó asombrado cuando, durante el ensayo de la ceremonia de apertura, un perro entró en las instalaciones, interrumpiendo la prueba. "Dios quiera que algo así no ocurra durante la ceremonia, sería una desgracia para todo el país", añadió.

Los perros han vivido estos últimos meses entre las obras de construcción de las instalaciones, donde han encontrado cobijo y alimentos que les daban los obreros. Además, los perros han accedido al Parque Olímpico y a las zonas residenciales y villas olímpicas.

Desde las asociaciones protectoras de animales critican que esto no es una práctica puntual de cara a los Juegos, sino algo "constante" que ocurre en Sochi. "Dos asesinos de esta compañía trabajan para la ciudad con el objetivo de matar 300 perros al mes", indica Dina Filippova, activista, a la Agencia AP.

Filippova explica que si se aplicase la "esterilización masiva", se evitaría que la aparición de más perros vagabundos por las calles. Ante sus quejas, las autoridades prometieron consturir un refugio para los canes, pero los animalistas aseguran que no hay ni rastro de él.

5 - PROBLEMAS DE ORGANIZACIÓN

Sin duda uno de los asuntos que más ha dado de qué hablar y sobre los que más chanzas se han hecho, es el problema con la organización y construcción de las instalaciones, especialmente los hoteles.

Pese a que el Comité Olímpico Internacional (COI) asegura que los retrasos en algunas construcciones no afectarán ni a los atletas ni a sus familias, la realidad que han plasmado los reporteros desplazados a Sochi es que se ha tratado de toda una carrera contra el tiempo.

Aún así y por si acaso, el COI apremió a los organizadores para que resolvieran lo antes posible los problemas en los hoteles de la prensa, ya que a 2 de febrero, sólo seis de nueve estaban operativos al 100%.

Mientras tanto, los periodistas han ido publicando en las redes sociales fotografías con los "desastres" que se pueden observar en los hoteles de Sochi bajo la etiqueta #SochiProblems. La imagen más famosa ha sido la de los retretes sin separación del centro de biatlón:

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