El reto de un abogado de defender a un acusado de corrupción

El reto de un abogado de defender a un acusado de corrupción

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Las cámaras en las puertas de los juzgados y los despachos. Lo titulares calientes de la mañana abrasan a los imputados. Nervios y tensión por procesos judiciales que se demoran en el tiempo y que son tema de conversación tanto en corrillos en las altas esferas como en los bares de barrio. Frases titubeantes antes de enfrentarse a un juez. Todo esto lo han experimentado muchos políticos y altos cargos de la administración acusados por corrupción durante los últimos años. Y siempre detrás de ellos en las fotografías... sus abogados.

De ellos depende la estrategia, su preparación, su entrenamiento. El último gran ejemplo, radiado minuto a minuto, ha sido la declaración de la infanta Cristina en los juzgados de la Vía Alemania en Palma de Mallorca citada como imputada por el juez José Castro. Para este momento histórico la infanta escogió ir de la mano del despacho de Miquel Roca, uno de los padres de la Constitución y abogado de máximo prestigio.

¿Cómo se preparan este tipo de declaraciones? ¿Cómo es para un abogado llevar la defensa de algún político acusado de corrupción? ¿En qué consisten las estrategias?

ASÍ SE ENFRENTAN A ESTOS CASOS

“Desde el punto de vista estrictamente jurídico, es decir, de lo que es el derecho aplicable, el abogado no debe o no deberíamos afrontarlo de una forma diferente a como se afronta cualquier otro caso”, explica a El Huffington PostConsuelo Marimón, abogada que ha participado en casos como ‘Gürtel’, ‘Cooperación’ y otros relacionados con el ayuntamiento de Marbella.

Lo que sucede, precisa esta letrada, es que en un “asunto mediático” de este tipo “el estrés propio de la profesión se multiplica” con el del cliente, “que sí te transmite esta preocupación” por el revuelo que se ocasiona.

A los imputados por delitos relacionados con la corrupción es “muy difícil que se les trate como a un ciudadano anónimo. Esa es la realidad”. De esta manera se expresa también Francisco Javier Lara, decano del Colegio de Abogados de Málaga. Él se ha encargado de defender a algunos de los implicados en casos relacionados con el consistorio marbellí.

“Lamentablemente en los políticos la presunción de inocencia no se respeta. Son condenados desde el mismo momento en el que se produce la detención y sale esposado en la prensa”, agrega Lara.

Esta fotografía, admite el decano, hace que se “encuentren absolutamente destrozados” y, con independencia de si luego les condenan o no, puede provocar que rompan con sus amigos, su familia y su círculos, teniendo en cuenta que son personas con un elevado “estatus social”.

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Miguel Roca (primero a la izquierda), abogado de la infanta, el día de la declaración

ENTRENAR AL CLIENTE

“Cada defensa requiere un traje a medida”. Así opina Marimón, quien comenta que el abogado debe colocarse en el “escenario de la multiplicidad de las partes”. “No es ningún secreto, tiene que imaginar por donde van a venir los tiros, qué tipo de preguntas se van a formular por cada una de las partes, como en cualquier caso, la defensa tiene que anticiparse e intentar poner al cliente en el escenario de lo que se va a encontrar allí”.

En estos casos tan delicados políticamente, añade Lara, la “preparación muchas veces es complicada”. “Hay que intuir que le pueden preguntar y tratar de orquestar la defensa, si preguntan por aquí, hay que intentar contestar por ahí”. Los abogados pueden oler qué dirán las acusaciones y las preguntas por la evolución de la instrucción: “se trata de evitar sorpresas y tener preparada la declaración lo máximo posible”.

La abogada Paloma Llaneza, conocedora de algunas de estas causas, dice que entrenan a los clientes con preguntas “e intentas descolocarles”. “Le intentas preparar para la situación, pero nada es igual a estar declarando tantas horas”.

En una declaración, agrega esta letrada, los protagonistas tienen que ir muy bien dormidos y tranquilos. Y algo que es “muy habitual”, continúa Llaneza, es que “se aconseja a los clientes” frases como ‘no sé’, ‘no me acuerdo’ y ‘no me consta’.

“Primero tienes que contar con la total confianza del cliente”, añade, ya que en “muchos casos de este tipo el cliente por haber mandado mucho se deja aconsejar mal”.

En este punto agrega que conlleva "mucho tiempo" la preparación por el "volumen de los procedimientos y la complejidad", por lo que hay que "entrenar a tu cliente para que después de cuatro o cinco horas de declaración no se le escape algo".

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La sala de los juzgados de Palma donde declaró la infanta

EL TEMIDO JUICIO PARALELO

En lo que coinciden los abogados es que en este tipo de casos se enfrentan a un juicio paralelo. “El cliente lo sufre muchísimo, le estás solicitando al cliente que se centre en la defensa y el día que le has pedido pruebas que sustenten su defensa te viene con recortes de prensa y más preocupado por todo eso”, relata Marimón.

Para esta abogada, estos “prejuicios paralelos también pueden afectar a las estrategias de la defensa” porque se dan situaciones como la anticipación de pruebas a los medios de comunicación que todavía no están en el proceso y se “exageran indicios”. “Lo más grave es que esto puede afectar, no digo que lo hagan, a la imparcialidad de los jueces y los tribunales”, apostilla.

Lara reflexiona sobre la cuestión y apunta a la posibilidad de que los bufetes deberían “contratar gabinetes de prensa o expertos en comunicación para contrarrestar la campaña de deterioro de la imagen del político o de una persona que tenga un juicio con relevancia pública”.

“Estamos preparados para defender jurídicamente a un imputado, pero no para contrarrestar lo que sale en los medios”, declara Lara, que se queja de que en muchos debates en televisión “se opina sin formación jurídica y sin conocer sumarios”.

En este sentido, apunta que “la realidad es que ahora mismo se llega con la imagen absolutamente destrozada”.

“El estar imputado en un procedimiento de estos ya supone una condena, todo ese sufrimiento, esa descalificación que se produce no te la ha quitado nadie. Entonces, es lógico que el cliente se preocupe por eso”, insiste su compañera de profesión Llaneza.

Además, pueden surgir diferencias entre el abogado y el defendido. Esta letrada comenta que "algunas veces los clientes se dan un tiro de pie" porque "no terminan de entender la función del abogado". Un ejemplo, agrega, es el del extesorero del PP Luis Bárcenas, que cambió de abogado cuando "se descontroló y empezó a filtrar información". "En ese caso el peor enemigo es tu cliente, que no te cuenta lo que ha pasado o que no tiene un relato sincero", subraya.

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El abogado de Luis Bárcenas, Javier Gómez de Liaño

JURADO POPULAR VS. JUEZ PROFESIONAL

Marimón comenta que la preparación del defendido cambia totalmente dependiendo de si va a ser juzgado por un jurado popular o por uno profesional: “La actitud, el lenguaje que se utilice o las formas pueden influir en un jurado y, en cambio, en un juez ordinario no”.

De una manera similar se pronuncia Lara, quien dice que el “veredicto de un jurado popular cuando llega un asunto que ha sido públicamente ya juzgado y condenado desde el minuto uno” le “preocupa muchísimo”.

Para Llaneza, “nadie entra en una sala de juicio sin prejuicios”. Si se trata de un caso con jurado popular, los abogados deben “contar las cosas” de manera diferente porque tiene que entender gente que “no sabe de derecho”.

“Es la diferencia entre ver una partida de mus y jugarla. Si tú ves jugar al mus y no has jugado nunca, no entiendes nada porque se habla poco, se reparten muchas cartas y no sabes de qué va aquello”, explica.

A todo esto se tienen que enfrentar los abogados a la hora de armar la defensa de alguno de los grandes nombres que un día ocuparon la gloria política e institucional.

“El volumen de folios es desolador”, sostiene Lara, quien dice que se sacan adelante estos casos gracias a “muchísimas horas, que no hay dinero que las pague”. ¡Ah! Y manejando bien ya las nuevas tecnologías porque, como reconoce, hasta ellos mismos se pierden en sus propios recursos. Hay que tener un buen buscador. Consejo de abogado.