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12/03/2014 15:46 CET | Actualizado 12/03/2014 17:39 CET

Rouco Varela en 19 polémicas (VÍDEOS)

EFE

Si el papa Francisco fuese el día, Antonio María Rouco Varela (Vilalba, Lugo; 1936) sería la noche. El pontífice se ha mostrado desde su llegada a la Plaza de San Pedro partidario de iniciar una cierta renovación en la Iglesia, mientras que el hasta ahora presidente de la Conferencia Episcopal siempre ha sido reacio a cualquier cambio.

Ahora, Rouco deja la presidencia de los obispos tras 12 años (desde 1999 hasta 2005 y desde 2008 hasta la actualidad) para dejar paso a Ricardo Blázquez . Con él se marcha un estilo caracterizado por la distancia, la untuosidad y la solemnidad extrema, tan alejada de ese estilo cercano, de andar por casa, que intenta imponer Francisco. Otro rasgo que ha caracterizado al también arzobispo de Madrid, y por el que ha sido duramente criticado, ha sido su tendencia a intentar influir en las políticas de los diferentes Gobiernos.

Varela comenzó a mostrar su carácter en 1985, cuando aún era arzobispo de Santiago de Compostela. Aprovechó una visita a la ciudad del entonces presidente del Gobierno, Felipe González, para criticar su labor y, sobre todo, la ley del aborto que se acababa de aprobar.

Otra prueba: en 1996, el mismo día que el entonces vicepresidente del Gobierno, Francisco Álvarez Cascos, contrajo matrimonio civil tras su divorcio, Rouco escribió una carta pastoral diciendo que el matrimonio lo instituye Dios "y no está, por tanto, a disposición del hombre". "Si alguno de los contrayentes recurre al divorcio para contraer nuevas nupcias, se aleja de la comunión de la Iglesia y sitúa su vida en permanente contradicción con la ley de Dios", subrayó.

Aquello dio tanto de qué hablar que hasta el secretario general del PSOE, Felipe González, salió en defensa de Cascos y pidio a todos los obispos que respetasen "su vida íntima."

Rouco, arzobispo de Madrid desde 1994, también fue criticado con fuerza cuando en 2011 permitió casarse al hijo de José María Aznar en la capilla románica de El Campillo (El Escorial), para lo que se necesita un permiso que sólo se da "por amistades personales del obispo o por razones de seguridad."

Pero los 'combates' más duros los tuvo Rouco con José Luis Rodríguez Zapatero. Durante su Gobierno, el hasta presidente de los obispos no dudó en encabezar manifestaciones en defensa de la vida. Zapatero llegó a pedir a Rouco Varela el "mismo respeto y lealtad" que el Gobierno "ofrecía" a la Iglesia Católica en España.

Rouco se marcha. ¿Llegará con Blázquez aire fresco a la Iglesia española?

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