INTERNACIONAL
29/03/2014 10:51 CET | Actualizado 29/03/2014 10:51 CET

Primeras bodas entre homosexuales en Inglaterra y Gales (FOTOS)

REUTERS

Las primeras bodas entre personas del mismo sexo comenzaron a celebrarse en la medianoche de este viernes en Inglaterra y Gales tras haber entrado en vigor la ley que permite el matrimonio gay.

La denominada "Ley del Matrimonio (para Parejas del Mismo Sexo)" fue aprobada en 2013 en el Parlamento de Westminster, si bien sólo afecta a Inglaterra y Gales, pues Escocia aprobó una similar el pasado febrero, que entrará en vigor a finales de año, mientras que la Asamblea norirlandesa no ha legislado al respecto.

Esta nueva legislación recibió la luz verde ocho años después de que entraran en vigor en el Reino Unido las uniones civiles en los Ayuntamientos para parejas gais, que les otorga derechos y responsabilidades similares al matrimonio civil sin estar casados.

Esas uniones permiten que en las parejas homosexuales uno de ellos pueda, por ejemplo, heredar el patrimonio del otro si éste ha fallecido, pero no pueden cambiarse el apellido como en el caso de los casados.

NO EN LA IGLESIA ANGLICANA

Por la ley que ha entrado en funcionamiento las parejas homosexuales podrán contraer matrimonio como los heterosexuales en ayuntamientos y templos religiosos que lo autoricen, pero no por la Iglesia anglicana.

Los homosexuales británicos que se hayan casado en el extranjero serán reconocidos además en el Reino Unido también como matrimonios.

La legislación ha sido defendida por el primer ministro británico, el conservador David Cameron, pese a las críticas de muchos de sus correligionarios y de la jerarquía anglicana.

El rechazo de la Iglesia a esta legislación obligó a que la ley incluyese la prohibición de estos matrimonios en templos anglicanos. No obstante, el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, ha suavizado el tono en relación a este asunto al indicar recientemente que la Iglesia ha aceptado que hay una ley que autoriza estas bodas.

La Iglesia anglicana se encuentra profundamente dividida sobre este asunto al tiempo que Welby trata de evitar que ese cisma se extienda al Reino Unido, donde algunas congregaciones evangélicas conservadoras han amenazado con abandonar la Iglesia de Inglaterra si finalmente acepta que puedan celebrarse matrimonios gais en sus templos.