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08/05/2014 19:28 CEST | Actualizado 09/05/2014 15:48 CEST

La máquina que podría acabar con la industria cosmética (VÍDEO)

AOL

En las últimas décadas la industria del maquillaje ha cambiado de forma considerabla. Hace unos años no era fácil dar con el color de la barra de labios deseado, y había que ahorrar para conseguir una paleta de sombras de ojos o una máscara de pestañas. Sin embargo, ahora todo está a punto de cambiar y de ser más fácil, barato... y digital.

Todo ha sido una idea de Grace Choi, una estudiante de la Escuela de Negocios de Harvard que ha presentado una nueva impresora 3-D que fabrica nada menos que ¡maquillaje! Y, como explica Jamie Feldman en la edición estadounidense de El Huffington Post, puede crear distintos productos y en cualquier color que se desee. Simplemente hay que elegir el color que más nos guste de cualquier imagen, y seleccionar el código de ese color mediante un sistema de edición fotográfica (con el célebre cuentagotas de Photoshop, por ejemplo). A partir de ahí llegan las infinitas opciones de sombras de ojos y barras de labios.

Choi ha enseñado por primera vez su maquinita, de nombre Mink, en una conferencia tecnológica. Prevé que salga a la venta a finales de 2015 por un precio aproximado de 200 dólares, unos 140 euros. Aunque inicialmente puede parecer un gasto grande, el precio puede convertirse en una buena inversión para quienes compren cosmética habitualmente, calculando que una barra de labios en un supermercado o perfumería (dependiendo del punto de venta, fabricante, tamaño...) puede costar entre 10 y 40 euros, y unas sombras de ojos entre 4 y 60 euros, aproximadamente. Los compuestos que utiliza para fabricar los cosméticos ya han sido aprobados por la FDA, la Food and Drugs Administration estadounidense, y Choi afirma que son muy similares a los que utiliza cualquier gama, de la más barata a la más cara, de la industria cosmética.

La creadora asegura que su público sería el de las chicas más jóvenes, mujeres "de entre 13 y 21 años", ya que todavía no tienen fidelidad a una marca de maquillaje concreta y tienden a jugar más con colores y texturas. ¿Será una revolución que pondrá patas arriba a la industria cosmética o solo uno de los últimos cacharros tecnológicos que acaben en un cajón?

Puedes ver la conferencia de Choi (en inglés) aquí:

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