POLÍTICA
16/05/2014 01:09 CEST | Actualizado 16/05/2014 14:37 CEST

Valenciano-Cañete: Un cara a cara con mucha herencia recibida y recortes... pero poca Europa

La herencia recibida, los recortes y, casi de manera testimonial, Europa. Esos fueron los tres ejes del áspero cara a cara que este jueves mantuvieron Miguel Arias Cañete y Elena Valenciano, cabezas de lista del PP y del PSOE a las elecciones europeas.

Valenciano, mucho más tranquila y sin casi recurrir a sus papeles, afeó al Partido Popular su gestión de la crisis, que consiste en "recortar la realidad", los "servicios públicos" y hasta la "libertad de las mujeres" para abortar. La candidata del PSOE, que interrumpió en numerosas ocasiones a su adversario, prometió "una Europa con rostro humano" y "un giro a la izquierda" para reactivar la creación de empleo y fomentar las políticas sociales.

Cañete, colorado, aferrado a sus notas y con algunos lapsus, recriminó al PSOE la destrucción de puestos de trabajo, haber puesto en riesgo el "patrimonio" de 25 millones de españoles y ser un fiasco negociando políticas comunitarias.

Un 'y tú más' continuo salpicado de algunas (pocas) propuestas para Europa. Todo sin preguntas o público. La moderadora, María Casado, se limitó a introducir los bloques temáticos y a pedir que los oradores no se interrumpiesen, algo que habían pactado previamente.

Cañete centró toda su estrategia en criticar la gestión del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y en defender el cambio de rumbo que, a su entender, ha experimentado España desde que llegase Mariano Rajoy al poder.

"Éramos el milagro de Europa. Los alemanes del sur", llegó a decir, no sin cierta nostalgia. Sin embargo, con el PSOE, España pasó a ser "absolutamente irrelevante" ya que incumplió sus compromisos de déficit y se ganó la desconfianza de sus socios. Según él, Zapatero fue "absolutamente incapaz" de defender a los sectores productivos españoles y por eso perdió 43.000 millones de fondos europeos.

EL GOLPE DE EFECTO DE VALENCIANO

El número uno de la lista popular se veía fuerte en temas agrícolas y ganaderos, en los que ha trabado como ministro y eurodiputado, y el PP forzó las negociaciones previas al encuentro hasta incluir un bloque específico, haciendo peligrar la celebración del cara a cara. Cañete censuró a Valenciano por representar una política que ha hecho que los pescadores faenen menos o las cuotas lácteas descendieran. No faltaron la remolacha y la caballa, las demarcaciones hidrográficas o las depuradoras.

Valenciano aprovechó las críticas de Cañete a la gestión de las políticas de Agricultura y Pesca para desplegar un golpe de efecto inesperado. Tras unas de las últimas negociaciones sobre la Política Agrícola Común (PAC), Cañete escribió a la portavoz socialista en la materia para agradecerle su trabajo y esfuerzo. En otras palabras: le reconoció el mérito que hoy el candidato negaba al PSOE.

UN PROBLEMA CON LA LIBERTAD

Valenciano hizo mención en varias ocasiones a la reforma de la ley del aborto, un "recorte a la libertad" de las mujeres, según ella, y recordó que ser madre es "lo más importante" que ha hecho en su vida.

"Yo soy madre. Tengo un hijo y una hija. Es lo mejor que hecho en mi vida. Lo más bonito, lo que más me importa. Me importa porque lo he hecho libremente. La palabra es libertad, libertad para decidir", dijo Valenciano.

Valenciano cree que el PP tiene la ley del aborto "en un cajón" porque sabe que la sociedad no la quiere y por eso es un buen motivo para derrotar a Cañete en las urnas. Según Valenciano, si pierden las elecciones, probablemente retiren la ley.

Finalmente, Cañete entró en el debate. "Una niña menor de 16 necesita autorización para muchas cosas y a usted le parece razonable que pueda abortar sin el consentimiento de sus padres. A mi no. No diga usted que hay limitaciones de la libertad", dijo.

"Quieren meter a los ginecólogos que ayuden a las mujeres a abortar en la cárcel y sacan ustedes a los narcotraficantes a la calle", dijo la socialista en referencia a la reforma de la ley de justicia universal. Según ella, el PP ha sido una apisonadora de derechos sociales, incluyendo el de manifestación.

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CORRUPCIÓN Y CATALUÑA, LOS GRANDES AUSENTES

Valenciano amagó en un primer momento, pero nunca fue a más. Y a Cañete tampoco le importó. En el debate, la corrupción no tuvo un hueco en las intervenciones de los candidatos. "Han viajado ustedes a suiza, y han dejado fondos", es lo más que dijo Valenciano, recriminando al PP que hiciera una amnistía fiscal y no incluyese el fraude en su programa electoral.

A diferencia del debate entre candidatos europeos, que se celebró justo antes que el cara a cara español, Valenciano y Cañete optaron por no hablar de Cataluña o el encaje de un nuevo Estado en la Unión Europea.

EUROPA, POCO Y SIN PROPUESTAS

El cara a cara estuvo plagado de críticas y reproches en clave nacional, pero pocas propuestas concretas en clave europea. Cañete desplegó su balance de gestión al frente de Agricultura para contraponerse a Valenciano y aseguró estar de acuerdo con ella en promover iniciativas contra la brecha salarial entre hombres y mujeres.

La dirigente socialista pidió que las inversiones en Investigación y Educación no cuenten como déficit, ha propuesto un fondo de 21.000 millones para el empleo juvenil, endurecer la lucha contra el fraude fiscal, o una directiva europea en favor de la seguridad de las mujeres. Además, el PSOE quiere promover "un seguro de desempleo europeo".

Sin embargo, Europa fue casi una excusa o una coartada. El debate pareció mucho más enfocado a la movilización de los fieles de cara a un ciclo electoral en el que las europeas no son sino una primera batalla.