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31/10/2014 08:55 CET | Actualizado 31/10/2014 11:09 CET

Santiago Posteguillo: "El lector puede ser una especie en vías de extinción"

PLANETA

Santiago Posteguillo (Valencia, 1967) es el autor español más vendido de novela histórica. Apasionado de la antigua Roma, combina sus libros sobre Trajano con la publicación de breves ensayos literarios en los que toca historias ocultas, siempre sorprendentes, de los grandes y pequeños genios de la Literatura universal.

Espoleado por el éxito de La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, el también profesor aglutina en La sangre de los Libros todo una pléyade de momentos estelares de la Literatura —suicidios, duelos, asesinatos infundados...— que eran o poco o nada conocidos. En la entrevista, realizada a través de correo electrónico, el novelista se moja y recomienda tres clásicos que todos deberían leer antes de morir: El Quijote de Cervantes, Jane Eyre de Charlotte Brönte y Guerra y Paz de Tolstoi.

¿Hasta qué punto los autores que figuran en el libro forman parte del ‘canon literario’ de Santiago Posteguillo?

Sin lugar a dudas son todos autores y autoras que a mí me apasionan y que creo debemos recuperar en aquellos casos en los que están demasiado olvidados.

¿De qué fuentes se ha valido para relatar los enigmas e historias de La sangre de los Libros?

Llevo más de veinte años impartiendo clases de lengua y literatura en la Universitat Jaume I de Castellón y eso me ha ido dando un cierto conjunto de materiales sobre la vida de muchos grandes clásicos de la historia de la literatura. He acumulado a lo largo de todo este tiempo información proveniente de artículos de investigación especializados, manuales sobre literatura española, inglesa, estadounidense, etc., películas y documentales sobre escritores que he ido adquiriendo en mis viajes a los lugares donde se crearon o donde tienen lugar las más apasionantes historias clásicas, desde la Irlanda de Joyce o Wilde a los Cárpatos del conde Drácula. Todo esto es lo que de la forma más entretenida posible he volcando en los 30 relatos de La sangre de los libros.

A qué tipo de público está dirigido el libro? ¿A aquel que se está iniciando en la literatura o a aquel que ya cuenta con suficiente bagaje literario?

A ambos. Los que se inician en la literatura pueden encontrar autores que les llamen la atención y de quienes quieran leer sus obras. Los lectores más experimentados podrán disfrutar del juego de misterio con el que he elaborado cada relato: no desvelo desde el inicio de qué autor estoy contando su vida, sino que voy dando pistas para ver cuándo los lectores que más experiencia tienen pueden adivinar de quién se trata. En unas ocasiones descifrarán el enigma al principio o a la mitad del relato, en otras sólo al final y espero que unas cuantas les pueda sorprender con historias que desconocían. La de La reencarnación de Shakespeare, El asesinato de Agatha Christie o Cartas rotas, por mencionar algunos de estos episodios, suelen sorprender a lectores jóvenes y también a muchos ya muy experimentados.

"El Ulises de James Joyce es una novela de muy difícil lectura, por decirlo suavemente"

¿Cuántas historias han quedado fuera del libro? ¿Por qué? ¿Cuál fue el criterio para escribir sobre las que finalmente se publicaron?

Hay historias que no están aquí, pero sí en La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, un volumen anterior en el que incluí 24 relatos más sobre otros tantos autores clásicos. De hecho, como ese primer volumen gustó mucho en círculos literarios y clubes de lectura, tanto en España como en América Latina, tenemos ahora La sangre de los libros, más ambicioso, con más relatos y más extensos en muchos casos. Pero pese a estos dos libros, sigo teniendo muchos autores más que me encantan y que pueden dar lugar a otro libro similar. Sobre todo si La sangre de los libros tiene una buena acogida por el público. Estamos ya en al segunda edición, o sea que parecer que quizá vayamos en esa dirección. Y mi criterio para hacer la selección es que los autores nos lleven por diferentes épocas, desde el mundo clásico de Roma, por eso empezamos con Cicerón, hasta la literatura más moderna y por eso terminamos con Isaac Asimov y la ciencia ficción, pasando por el renacimiento, el siglo de oro español, el siglo diecinueve italiano, francés o ruso.

¿Cuál de todas las historias que cuentas en esta obra te parece más sugerente? ¿Por qué?

Literatura en coma me parece conmovedor: una escritora que, desesperada y desahuciada por los médicos, recurre a la propia literatura, a su literatura, para luchar por recuperar a una hija en coma. Me parece una inmensa lección de amor y vida y pasión por la literatura.

¿Con qué tipo de libro se siente más cómodo? ¿Con obras como La sangre de los Libros o La noche de Frankestein... o con los títulos de la antigua Roma?

Son obras complementarias: en las grandes novelas históricas disfruto del inmenso placer de narrar historias épicas repletas de aventura e intrigas, mientras que en los libros de relatos me encanta acercar los grandes clásicos de la literatura a un público muy amplio y heterogéneo.

"Si ya nadie puede vivir de escribir, cada vez habrá menos lectores"

¿Qué clásico ha leído le ha parecido un verdadero tostón?

Esto siempre es delicado, pero voy a mojarme: El Ulises de James Joyce es una novela de muy difícil lectura, por decirlo suavemente. Me gusta el Joyce de Dublineses. Su Ulises es un muy interesante experimento narrativo que abre nuevas formas de contar historias y por eso merece estar en el canon literario, pero como relato es, como bien dices, "un verdadero tostón". A mis estudiantes, cuando vemos a Joyce, les pido que lean relatos de Dublineses.

¿Qué tres clásicos debería leer todo el mundo antes de morir?

El Quijote de Cervantes, Jane Eyre de Charlotte Brönte y Guerra y Paz de Tolstoi.

En una sociedad cada vez más instantánea, ¿cómo se puede fomentar la lectura?

Con clubes de lectura, apoyando las librerías (en Francia se las subvenciona y el Alemania se dan becas para que las personas de menos recursos económicos puedan comprar libros, no sólo libro de texto, sino libros de cualquier tipo) y que las ayudas que las comunidades autónomas dan para los libros de texto se abonen con celeridad a los libreros que si no se ven obligado a cerrar porque las administraciones públicas no cumplen ni con sus compromisos ni con la ley; no recortando y aniquilando el presupuesto de nuevas adquisiciones de las bibliotecas públicas; apoyando con financiación todas las actividades de fomento de la lectura en escuelas e institutos y fundaciones públicas o privadas; aquí el Centro Andaluz de las Letras podría ser un modelo a copiar por otras autonomías; actuando con la piratería igual que se hace en Francia o Estados Unidos. Me llama la atención cuando nuestros gobernantes ponen como modelo a seguir a Francia, Alemania y Estados Unidos, pero luego, cuando no les interesa, se olvidan de otras cosas que también hacen en esos países. Si son modelo, son modelo para todo. Lo demás es demagogia y engaño.

¿Le parece lógico que un chico de 15 años tenga que leer El Quijote en el Instituto? ¿Es la mejor forma de incentivar la cultura literaria?

Esto siempre es difícil, pero yo sería más partidario de que se pudiera leer a Laura Gallego o JK Rowling en esas edades para conseguir crear lo primordial para mí que es el hábito a la lectura. Si alguien tiene la costumbre de leer es sólo cuestión de tiempo que llegue a los grandes clásicos. Alternativamente, se podría combinar lecturas juveniles de autores modernos, con algunas muy buenas adaptaciones de los clásicos que, sin ser el texto original, recogen su espíritu y contribuyen a ampliar el horizonte de lecturas de los más jóvenes.

¿En qué medida los libros electrónicos pueden contribuir a fomentar esa lectura?

El formato electrónico legal tiene ventajas indiscutibles, pues facilita el transporte de una auténtica biblioteca en un espacio mínimo y es es una maravilla.

¿Qué opinión le merecen los bestsellers?

Que se lea siempre es bueno. Hay bestsellers que permanecerán en el tiempo y se convertirán en clásicos. Lope, Cervantes o Shakespeare eran muy populares en su tiempo y están ahora reconocidos por su infinita calidad literaria. Otros bestsellers se olvidarán, pero el término no tiene que asociarse con falta de calidad. Hay libros que se venden mucho que son excelentes y otros que no lo son, pero de igual forma, hay libros que venden poco que pueden ser también muy buenos o tremendamente malos. Ventas y calidad son parámetros que miden cosas diferentes que, en ocasiones, van de la mano y en otros momentos, no.

En un momento de su libro alude a la ‘piel de los libros’. ¿Qué piensas de la piel de La sangre de los libros? ¿Qué piel, que cubierta de un clásico, le parece memorable?

Creo que la editorial ha hecho una muy original y atractiva recreación del duelo último duelo de Pushkin, uno de los relatos de La sangre de los libros y seguro que esta portada contribuirá a que más gente se acerque al libro y lo sopese como posible lectura.

¿El lector de novelas es una especie en peligro de extinción?

No, de momento no, pero puede serlo. Si no se actúa de forma efectiva (basta, insisto, con hacer lo mismo que en Estados Unidos o Francia) contra la piratería, la industria editorial se resentirá y se publicarán cada vez menos libros. Y la ilusión de que eso da igual porque la gente colgará sus libros en internet no es solución porque el que algo esté en internet no lo hace visible. Habrá muchos textos colgados en la red pero no sabremos qué buscar o dónde, además de que si ya nadie puede vivir de escribir, cada vez habrá menos escritores, menos novelas y, por supuesto, menos lectores. A veces pienso que eso es precisamente lo que han deseado nuestros sucesivos gobiernos, de una ideología o de otra, para que con más piratería y cada vez menos libros, todos, seamos más fácilmente manipulables. Hasta que no vea un gobierno español que activamente ponga en marcha las mismas políticas sobre este asunto que en Francia, Alemania o Estados Unidos me será difícil pensar otra cosa sobre mis gobernantes.

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