POLÍTICA
10/11/2014 02:01 CET | Actualizado 10/11/2014 02:33 CET

Más de dos millones de catalanes votan en una consulta que gana el 'sí' sin respaldo legal

BARCELONA- Al final hubo urnas el 9-N… en una pseudoconsulta, a la que han acudido de forma multitudinaria más de dos millones de personas con el deseo de ser escuchadas, lo que ha supuesto un “éxito” para la Generalitat y un acto de propaganda “inútil” y sin validez para el Gobierno.

Este proceso ha dejado un resultado provisional con el 88% de las mesas contabilizadas: 2.043.000 personas han votado, de las que 1.649.239 (80,72%) han optado por el doble 'sí' (que Cataluña sea un Estado y además independiente), mientras que 206.599 (10,11%) han dicho 'sí' a lo primero y 'no' a la segunda opción y 92.939 (4,55%) han marcado 'no' a todo. El resto se repartiría en votos en blanco (0,56%), 'sí' y en blanco (0,98%) y otros (3,09%).

Este 'doble sí' reúne -hasta el porcentaje contabilizado- algo menos de 100.000 votos de los conseguidos en 2012 por parte del eje soberanista de CiU, ERC y la CUP en las elecciones catalanas.

Y de los datos a las interpretaciones. Esta movilización ha significado para Artur Mas un “paso de gigante” y supone mirar “hacia delante”, unas triunfalistas palabras que chocan con la negación de la misma consulta por parte de Moncloa, que considera que se ha hecho sin un marco jurídico y que "no tiene amparo ni en las leyes catalanas ni en decreto de convocatoria alguno”. Los trenes siguen al borde del choque.

Y LLEGÓ EL 9-N...

‘Ahora es la hora’ rezaba el lema de la campaña que ha promovido esta ‘consulta anticipada’ -según la definió el president Artur Mas tras renunciar al referéndum inicialmente decretado-. Y esa hora ha dejado la foto de grandes colas de ciudadanos en los ‘colegios electorales’ y a la vez el reflejo de una falta de respaldo legal.

El partido había quedado la noche del sábado con la Fiscalía abriendo diligencias de investigación sobre el uso de espacios públicos para una votación doblemente suspendida por el Alto Tribunal -a instancias de sendas impugnaciones de La Moncloa- y con un comunicado de la Generalitat erigiéndose como “único responsable” del 9-N.

Pero a las nueve han abierto los puntos de votación. “Tranquilidad”, esa era la palabra que repetían los voluntarios -en ellos ha recaído la ejecución formal de esta consulta ‘b’- y que también ha empleado la vicepresidenta de la Generalitat, Joana Ortega, la voz oficial del Ejecutivo autonómico en las ruedas de prensa para informar sobre la participación.

Mientras, en La Moncloa había un silencio oficial. Sin cámaras, hasta que horas más tarde, pasadas las nueve de la noche, el titular de Justicia, Rafael Catalá, ha salido ante la prensa para calificar de acto “inútil” y de “propaganda política” ese proceso. El Gobierno había avisado el viernes de que no intervendría si la Generalitat no participaba. No obstante, el Ejecutivo de Barcelona ha ofrecido datos sobre el proceso, Mas ha comparecido en el centro de prensa instalado oficialmente y los consellers han acudido a las urnas.

El ministro de Justicia

MAS: “UN PASO DE GIGANTE”

Todos esperaban este domingo a Mas. ¿Dónde? Primero en el gimnasio de la Escola Pia de Balmes, su lugar de votación. Los fotógrafos se subían en las espalderas y sus vecinos se arremolinaban. Al grito de “independencia” y “presidente” le han recibido mientras a la vez le aplaudían a media mañana.

Y el voto de Mas ha sido de doble ‘sí’. “Si la Fiscalía quiere conocer quién es el responsable de abrir los colegios que me miren a mí, el responsable soy yo y mi Gobierno”, ha advertido por la mañana.

Mas ha jugado con sus bazas hasta el último momento y se ha situado en un terreno de dudosa legalidad. Esta extraña situación, sin respaldo de una ley -la de consultas está impugnada ante el Constitucional y suspendida cautelarmente- ha hecho que también muchos ciudadanos no hayan acudido a las urnas.

“Nos hemos ganado el derecho al referéndum definitivo y si puede ser, acordado y pactado”, ha afirmado tras votar junto a su mujer, Helena Rakosnik. El equipo del president se mostraba contento al final de la jornada. “Espectacular”, lo definía uno de sus más estrechos colaboradores al llegar al final del día al centro de prensa.

Artur Mas

El plan de Mas, según desveló él mismo, pasa primero por esta votación para intentar posteriormente la definitiva que se haría en forma de unas elecciones plebiscitarias (aquellas en las que las formaciones soberanistas se presentarían supuestamente en una misma lista).

La segunda vez que se ha dejado ver el president ha sido en una comparecencia que no estaba prevista. El líder de CiU ha hablado ante los medios durante casi una hora para dar su visión: “un éxito” y un “paso de gigante”.

Y, sobre todo, ha querido lanzar varios mensajes en distintos ámbitos. A nivel interno, ha puesto en valor la unidad del pueblo catalán y ha insistido en que se quieren gobernar autónomamente. Mas no lo oculta, es partidario de un nuevo Estado. Al Gobierno central, a Madrid como le gusta decir, le ha achacado “miopía política” y le ha pedido que actúe con “altura de miras”. No ha querido desvelar los siguientes pasos. Lo que sabemos es que ofrecerá más datos el martes y que le va a mandar una carta al presidente del Gobierno.

En su segunda aparición, ha querido además buscar apoyo internacional. Ha ofrecido parte de la conferencia de prensa en inglés y francés y ha respondido principalmente preguntas de medios internacionales. “Help us”, ha dicho, a la vez que ha insistido en que buscará el respaldo de las instituciones fuera de España para el ‘derecho a decidir’.

LA DECISIÓN DE NO PARALIZAR LA CONSULTA

La viabilidad de esta movilización ha estado en duda durante todo el día tras presentarse diferentes denuncias en juzgados de guardia por diversos partidos como UPyD. Los magistrados han decidido no suspenderla al creer que era una medida desproporcionada, pero uno de Barcelona considera en su auto que el Govern podría haber incurrido en los delitos de desobediencia, prevaricación y malversación.

No obstante, el titular del juzgado de instrucción número 3 de Barcelona ha estimado que en el ciudadano no tiene responsabilidad porque “es libre de expresar su opinión cuando desde los poderes públicos se les convoca y se facilita que lo haga", según el escrito recogido por Efe.

“Cívica”, este ha sido otro de los grandes mensaje que ha transmitido el Govern. La jornada ha transcurrido con normalidad en la mayoría de puestos de votación. De los pocos incidentes que ha habido, el más grave se ha producido en la Escuela de Hostelería de Girona, donde cinco encapuchados han sido detenidos tras patear las urnas de cartón.

Y MIENTRAS EN LA CALLE…

La Generalitat sabía que si los ciudadanos no podían votar algo, se iba a crear una enorme sensación de vacío y de casi estafa. El president lo había prometido y ya había dado marcha atrás con la consulta decretada inicialmente. Emprendió este camino -cuyo final no se vislumbra- formalmente el 12 de diciembre del pasado año cuando por sorpresa -Mariano Rajoy siempre ha dicho que se enteró por los medios de comunicación- compareció para anunciar la fecha y la doble pregunta.

Y muchos tenían ganas de ir a las urnas a pesar de ser de cartón. “Otra vez salimos a la calle, nos movilizamos. Aunque no tenga ningún valor legal, lo vivimos como si lo tuviera. El valor simbólico no nos lo quita nadie”, decía con la estelada en la mano Montse, la primera en acudir a las urnas en el colegio Sant Felip Neri en pleno barrio Gótico.

A unos kilómetros, en el colegio Sant Josep también mostraban este domingo Elisenda y Jordi sus motivos: “Tenemos derecho a votar y queremos que se nos escuche”. Este era el clamor de la mayoría de los que han salido a la calle. Las mayores peticiones eran de diálogo, de poder expresarse.

Eso sí, también planeaba en el ambiente la falta de garantías y la forma sucedánea de llevar a cabo la votación. Una crítica que ha llevado también a muchos catalanes a no acudir a los centros de votación. Hay muchas Barcelonas.

Ahora toca la ‘resaca’ del 9-N. Vuelve el tablero de juego. Lo que no han dicho ni Mas ni el Gobierno es que mañana mismo se vayan a sentar a dialogar. Entonces, ¿cuándo?

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